Con tumbas que datan de 1849, el Panteón San Juan es el más antiguo de Culiacán

Damaris Palomares
02 noviembre 2026

Con casi 180 años de historia, este lugar resguarda los restos de familias y figuras políticas de Sinaloa

En el Día de Muertos, los panteones se convierten en espacios donde los recuerdos cobran vida. Las flores, las fotografías y las visitas de quienes acuden a honrar a sus seres queridos forman parte de una tradición que mantiene presente a quienes ya no están.

Pero en Culiacán hay un camposanto donde el paso del tiempo también se puede recorrer a través de sus lápidas.

Se trata del Panteón San Juan, considerado el cementerio más antiguo de la capital sinaloense, inaugurado el 13 de mayo de 1844.

Con cerca de 800 tumbas, este lugar conserva sepulturas que datan del siglo XIX. Algunas de ellas tienen más de 170 años y son testimonio de distintas épocas de la vida política y social de Sinaloa.

Durante un recorrido por este recinto, encontramos lápidas con inscripciones que nos trasladan a los años de 1800 y principios de 1900.

Fechas, nombres y epitafios que, además de recordar a quienes descansan aquí, permiten reconstruir fragmentos de la historia del estado.

Entre sus tumbas se encuentra la de Francisco Cañedo Belmonte, militar y político que marcó una de las etapas más prolongadas de la vida política sinaloense durante el Porfiriato.

Aunque nació en Tepic, Nayarit, en 1839, desarrolló su carrera en Sinaloa, donde llegó a la Gubernatura en 1877, con el respaldo de Porfirio Díaz.

Permaneció al frente del Estado durante más de tres décadas, con algunos periodos de interrupción.

Cañedo falleció el 5 de junio de 1909, en Culiacán, a causa de una pulmonía, cuando todavía se encontraba en funciones como Gobernador.

Otro de los personajes que descansan en este recinto es Rafael de la Vega y Rábago, político sinaloense nacido en Culiacán el 27 de abril de 1799.

Perteneciente a una de las familias con mayor influencia política y económica del siglo XIX, asumió la Gubernatura Constitucional del entonces Departamento de Sinaloa en 1845. Su trayectoria transcurrió entre conflictos políticos y disputas por el poder.

Al concluir su último periodo de Gobierno, el 3 de marzo de 1848, el Congreso estatal lo declaró Benemérito del Estado. Falleció el 5 de junio de 1849, a los 50 años, en Santa Anita, municipio de Cosalá.

Sus restos también descansan en el Panteón San Juan, en una tumba que la convierte en la más antigua identificada en este lugar.

Así, entre cruces y lápidas centenarias, el Panteón San Juan conserva nombres que alguna vez ocuparon espacios importantes en la vida pública de Sinaloa.

La antigüedad de estas sepulturas también representa un reto para su conservación. Por ello, autoridades municipales realizan acciones de coordinación para procurar el cuidado de este patrimonio histórico.

Al respecto, Celso Armenta Pérez, jefe del Departamento de Panteones, explicó que existe una coordinación entre las autoridades municipales para contribuir a la preservación de estos espacios.

“Contamos con un administrador que es el que supervisa que todo esté bien dentro del camposanto, también tenemos apoyo de Seguridad Pública que hace recorridos de seguridad y actualmente Presidencia Municipal está trabajando en la elaboración de un proyecto para la conservación de estas tumbas centenarias, que forman parte del patrimonio de nuestro bello municipio”, expresó.

Armenta Pérez invitó a la población a visitar el lugar, recorrer sus pasillos y conocer las lápidas de quienes formaron parte de la historia de Sinaloa.

Mientras algunas tumbas guardan los nombres de personajes que marcaron la historia del estado, otras conservan las historias más íntimas: las de familias que, generación tras generación, regresan para visitar a quienes se adelantaron en el camino.

Este Día de Muertos, cientos de personas llegan al Panteón San Juan para limpiar las lápidas, colocar flores, encender veladoras y dedicar unos momentos a sus seres queridos.

Entre el silencio, las fotografías y las ofrendas, este antiguo camposanto vuelve a llenarse de vida.

Porque en el Panteón San Juan no solamente descansan quienes formaron parte de la historia de Sinaloa: también permanece la memoria de una ciudad que, a través de sus generaciones, sigue regresando cada Día de Muertos para recordar.