Corazón de Mujer

Angelina Zamudio
10 noviembre 2015

"Mi corazón quiere dibujar"

El domingo estuve en Culiacán Quiere a nombre de mi columna, Corazón de Mujer. Puse tres mesas con sillas por la calle Obregón y Juárez, y le pedí a chicos y grandes que dibujaran su corazón y escribieran lo que éste quiere. Al principio sólo las niñas aceptaban, después invité a las mamás y a los papás, quienes aceptaron no muy convencidos y, luego, se atrevieron los niños y también las y los jóvenes.
Dibujaron corazones multicolores, varios de ellos con alas, algunos con sonrisas y grandes ojos, hubo quien dibujó muchos corazones por toda la hoja.
Los rojos eran los más comunes, siendo las niñas pequeñas las más creativas, porque se atrevían a dibujar corazones no precisamente de ese color.
El corazón de un papá quiere amor y trabajo; el de una mamá vivir sano, y el de otra, desea un Culiacán sin violencia. Dos niños piden que México sea un lugar más seguro. Las más pequeñas quieren respeto, amistad, paz y amor, que por cierto fueron las peticiones más repetidas, y una que me encantó, escribió "mi corazón quiere un regalo" y otra, quiere que su familia viva junta.
Llegaron los jóvenes y también tomaron crayolas y hoja para hacer sus dibujos, pidiendo querer volar siempre, felicidad y humildad para ayudar a quien más lo necesita.
Una mamá dibujo un corazón con números del 1 al 9 y le pregunté qué significaba y me contestó: "es un corazón sin-cero", ella escribió que quiere a su familia.
Si la gente supiera todo lo que se despierta en su interior cuando se atreve a dibujar, lo haría más seguido y con eso, aumentaría su creatividad y sensibilidad, como lo hicieron los chicos y grandes que se acercaron a mi mesa y aceptaron la invitación de ponerle color y voz a su corazón.
Las niñas prometieron pegar su dibujo en el refrigerador de su casa para verlo todos los días.
La semana pasada pedí a varias personas que dibujaran diversas cosas (lo que quería es que escucharan a su corazón). En el taller de valores para maestras de la primaria Antonio García de Altata, dibujaron un árbol y escribieron en las raíces, sus fortalezas, en el tronco sus conocimientos adquiridos y en las hojas o frutos, sus logros. Para ellas fue un acto revelador, pues se dieron cuenta que no están acostumbradas a reconocerse y a reflexionar sobre los que son, hacen y tienen. Prometieron hacer esta dinámica con sus alumnos.
En el taller Aprendiendo a vivir en pareja, en ElDorado, el ejercicio consistió en dibujar una flor. En el centro ponían el nombre de ambos y en cada pétalo, las cosas que hacían que su vida en pareja fuera armoniosa. Pétalos hicieron falta para escribir en ellos, todo lo que su corazón les dictaba.
Para quienes deseen disfrutar una de estas tres experiencias, sólo se requiere una hoja, crayolas y dejar que todo fluya; después me cuentan.
Para reflexionar
¿Qué quiere mi corazón? zamudioangelina@yahoo.com.mx