Culiacán se detiene por el Mundial: calles vacías, bares llenos y un gol que encendió la noche
La capital sinaloense vivió el México vs. Corea del Sur entre contrastes: vialidades semivacías y bares abarrotados, donde la afición celebró con fuerza el gol de Luis Romo, originario de Los Mochis
En Culiacán, el Mundial no se ve... se vive. La noche del México vs. Corea del Sur convirtió a la ciudad en un contraste total: afuera, calles semivacías y silencio inusual; adentro, bares a reventar, pantallas encendidas y una afición que hizo del partido una especie de estadio improvisado.
Desde horas antes del encuentro, los bares más populares comenzaron a llenarse como si se tratara de una final. Camisetas verdes, mesas ocupadas y miradas fijas a las pantallas marcaron el inicio de una noche donde el futbol desplazó cualquier otra rutina en la ciudad.
En las calles, el panorama era distinto. Avenidas que normalmente registran tráfico constante lucieron con poca circulación, como si Culiacán hubiera decidido pausarse para mirar el mismo punto: el partido del Mundial que mantenía en tensión a México entero.
Dentro de los establecimientos, la atmósfera subía de intensidad con cada jugada. Los gritos se adelantaban a las acciones, los reclamos se compartían en coro y cada llegada de México al área rival levantaba a los presentes de sus asientos.
El momento que terminó de encender la noche llegó con el gol de México, firmado por el sinaloense Luis Romo, originario de Los Mochis, Ahome. La celebración fue con abrazos entre desconocidos, vasos al aire y un estallido que hizo temblar los bares más concurridos de la ciudad.
Previo al silbatazo inicial, también hubo espacio para el protocolo. En varios puntos, los asistentes se pusieron de pie durante el himno nacional, en un gesto de respeto que dio paso al ambiente de tensión y expectativa.
Mientras el partido continúa en desarrollo este jueves, Culiacán sigue dividido entre el silencio de sus calles y el ruido de sus bares, donde cada minuto se juega como si fuera el último.