Detectan Centros de Integración Juvenil aumento del 45% en atención a salud mental y adicciones

Ubaldo Robles
31 mayo 2026

Expertos de los Centros de Integración Juvenil advierten que la falta de espacios democráticos en la familia y el aislamiento son los principales focos de alerta en la población estudiantil

CULIACÁN._ El panorama de la salud mental entre la juventud ha mostrado cambios significativos en el último año, informó el Centro de Integración Juvenil, registrando un incremento del 45 por ciento en las solicitudes de atención en comparación con el año anterior.

Para Manuel Velázquez Ceballos, director del Centro de Integración Juvenil, este aumento no solo se limita al consumo de sustancias, sino que refleja una creciente necesidad de atender cuadros de ansiedad y depresión que, en muchas ocasiones, son etiquetados erróneamente como rebeldía.

“Tenemos ahorita un incremento del 45 por ciento comparado con el año anterior y esto obedece a que Centros de Integración Juvenil estamos en esta parte de la atención de la salud mental”, compartió Velázquez Ceballos.

Para los padres de familia, identificar cuándo un adolescente está en riesgo puede ser más sencillo de lo que parece si se presta atención a la rutina diaria.

Se compartió que el bajo rendimiento escolar es uno de los primeros indicadores, especialmente cuando el proyecto de vida del joven se centra en sus estudios.

Otros signos de alarma incluyen el aislamiento de jóvenes que permanecen encerrados en sus habitaciones, incluso evitando salir para comer; el incumplimiento de reglas como romper acuerdos básicos sobre horarios de llegada o salidas y situaciones donde se le otorga al hijo mayor la responsabilidad de cuidar a los hermanos, pero se le resta autoridad emocional cuando los padres regresan de trabajar.

Una de las claves para la prevención, según el especialista, radica en el estilo de crianza.

El modelo autoritario, donde el adulto impone su voluntad sin escuchar, suele empujar a los jóvenes a buscar una evasión de la realidad a través del consumo de sustancias.

“Muchos de los jóvenes están consumiendo porque quieren evadir una realidad donde no son tomados en cuenta”.

Enfatizó la necesidad de transitar hacia un modelo democrático, esquema en el que los adolescentes aprenden a tomar decisiones y a hacerse responsables de sus sentimientos, evitando que busquen refugio en grupos de pares que ya consumen drogas.

El Centro de Integración no solo espera a los pacientes en sus instalaciones, ya que actualmente mantienen una presencia activa en el contexto comunitario y educativo.

Mediante la aplicación de un instrumento científico llamado DUSI, que por sus siglas en inglés significa Inventario de Detección del Consumo de Drogas, los especialistas logran medir los niveles de riesgo tanto en salud mental como en consumo.

Este diagnóstico consiste en un cuestionario de aproximadamente 80 preguntas aplicado a una muestra representativa de la población escolar.

Un ejemplo reciente es el trabajo realizado en la Secundaria 80, donde tras detectar niveles altos de riesgo, se inició una intervención directa de cinco sesiones con los estudiantes más vulnerables.

En casos donde se detecta un consumo experimentador, se abre un expediente clínico para iniciar un tratamiento formal con el joven y sus padres.

Velázquez Ceballos fue enfático al señalar que, para que un joven modifique su conducta, el sistema familiar debe ajustarse primero.

“Tal vez los primeros que tienen que hacer un ajuste al sistema familiar no son los adolescentes, sino los papás”, afirmó.

La participación de los padres en la terapia garantiza una mayor probabilidad de recuperación, permitiendo que el joven deje de resolver sus problemas mediante el placer inmediato que ofrecen las sustancias y aprenda recursos emocionales para el futuro.