Disparar al aire... cuando se 'mataba' el año viejo

Marcos Vizcarra
30 diciembre 2016

"Cuando la fiesta están en el apogeo de la media noche, los disparon vienen a romper la celebración que debería ser diversión y paz"

El año está por terminar, lo que significa que habrá cenas, fiestas y reuniones en todo el mundo para celebrar lo vivido, cada lugar con un modo diferente regido por costumbres, algunas tranquilas y otras escandalosas.

En Sinaloa seguramente sonarán disparos, aunque probablemente no tendrán algún sentido, sólo el mismo de miedo social que se puede justificar por los más de 7 mil 621 muertos en los últimos seis años a causa, en su mayoría, por heridas de bala.

Pero no siempre fue así, los disparos al final del año tenían otro significado.

Tomás Guevara Martínez, investigador y director del Observatorio de la Violencia de la Universidad Autónoma de Sinaloa, explicó que la costumbre de disparara al aire como modo de celebración rural que fue absorbida por lo que se ha denominado "narcocultura".

"Inicialmente la costumbre de disparar al aire era de matar el año viejo y esperar el año nuevo, estamos hablando de otra época que tenía tres características", dijo.

"Una es que se acostumbraba más en las rancherías, las comunidades, en donde tener un arma no es precisamente a algo que está ligado a la inseguridad, a la protección o de plano a la delincuencia, la gente tenía la costumbre de tener un arma antes, sobre todo en las comunidades por la posición de los animales, la caza, etcétera, entonces disparara no tenía ningún fin de espantar, de apantallar, quedar bien, sino que era una costumbre que yo podría considerar hasta sana".

De hecho, el tener armas en las ranchería era algo muy normal, pero que después se criminalizó como un acto de repercusión de violencia, como sucedió también con el uso de la mariguana para uso medicinal, como sostienen investigadores como Luis Astorga o el mismo Guevara Martínez.

"Esta costumbre quedó atrapada en estas nuevas disposiciones de prohibición ante el problema de que ya para empezar no estamos en una comunidad, estamos en una gran ciudad en donde hay más de un millón de habitantes y disparar al aire resulta bastante riesgoso, ya ha habido casos de gente que ha perdido la vida por esta circunstancia", dijo.

El que se haya arraigado la costumbre de despedir el año con balas al aire, de acuerdo con Guevara Martínez, tiene que ver con el hecho de cómo se modificó la estructura poblacional a partir de la década de 1970.

El Inegi establece que la población rural se desplazó a los cascos urbanos de una manera acelerada, de tal forma que en 30 años se logró que esta creciera de la misma forma, principalmente en Culiacán, que tiene una población que supera los 900 mil habitantes.

Sin embargo, cuando la costumbre se instaló en la ciudad también lo hizo la llamada "narcocultura" que absorbió y pervirtió, según Tomás Guevara Martínez, para mostrarlo como símbolo de poder y transgresión de la ley, de ahí esta pasara a ser una práctica criminalizada que al mismo tiempo genera miedo en la población.

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ASÍ LO DIJO

"Disparar al aire resulta bastante riesgoso, ya ha habido casos de gente que ha perdido la vida por esta circunstancia".

Tomás Guevara Martínez