Disputa del Cártel de Sinaloa eleva violencia y expande conflicto a otros estados advierte especialista

Daniela Flores
18 febrero 2026

El académico Víctor Manuel Sánchez Valdés advirtió que la división interna del grupo criminal ha incrementado la violencia en la entidad y genera un efecto de dispersión hacia otras regiones del país

La fragmentación interna del Cártel de Sinaloa no solo ha incrementado los niveles de violencia en el estado, sino que también ha provocado la expansión del conflicto hacia otras entidades del país debido a la disputa entre facciones criminales, advirtió el académico Víctor Manuel Sánchez Valdés.

Durante su conferencia ‘La fragmentación de las organizaciones criminales y sus implicaciones en la violencia en Sinaloa’, el especialista explicó que la ruptura interna del grupo criminal ha derivado en la aparición de múltiples facciones en disputa por el control territorial, lo que ha generado un escenario de confrontación constante y mayor inestabilidad.

“En este momento ya no se puede hablar de una sola organización [de el Cártel de Sinaloa] y esto lo que está propiciando no solo es un aumento en los índices delictivos y de violencia que se registran en Sinaloa, sino que también puede haber un efecto dispersión que pegue a otras entidades”, advirtió.

Señaló que estas divisiones suelen originarse por la captura o extradición de líderes, conflictos internos o decisiones estratégicas de células que buscan operar de manera independiente.

Como consecuencia, surgen organizaciones más pequeñas, con presencia local, pero más violentas y propensas a nuevos procesos de fragmentación.

“Este proceso de fragmentación no necesariamente quiere decir que vaya a parar en ‘La Mayiza’ y ‘Los Chapitos’, sino que en algún momento si alguno de los líderes como Ismael Zambada Sicairos o Iván Archivaldo son arrestados, las células que le son fieles pueden dejar de serlo y pueden intentar tomar el poder o pueden buscar su propio camino”, explicó.

Indicó que en Sinaloa ya no puede hablarse de una sola organización dominante, sino de diversas facciones con capacidad operativa propia que compiten entre sí y que incluso pueden cambiar de alianzas o independizarse, lo que dificulta la estabilidad del escenario criminal.

El académico sostuvo que a partir de la guerra interna del Cártel de Sinaloa en septiembre de 2024, ha habido un incremento en la violencia, además de efectos económicos y sociales como pérdida de empleos, cierre de negocios, reducción de la inversión extranjera y aumento en la percepción de inseguridad.

El especialista indicó que se trata de un conflicto persistente, sin resolución clara, del que no se puede prever su evolución ni su eventual contención en el corto plazo.

“Estamos frente a un conflicto sin resolver que no ha cesado y que no podemos predecir hasta dónde va a escalar o si va a haber una remisión pronto”, destacó.

Asimismo, advirtió que la disputa interna ha comenzado a generar un efecto de dispersión fuera del estado, con impactos en entidades como Baja California, Sonora y el norte de Chihuahua, donde ya se registran incrementos en la violencia vinculados a la expansión de células criminales.

“De hecho, ya se está registrando un aumento derivado de esto en Baja California, en el norte de Chihuahua y en algunas zonas de Sonora. Entonces ya se puede hablar de un de un efecto de dispersión que va más allá de Chihuahua”, aseguró.

Explicó que este fenómeno ocurre porque los grupos buscan nuevos territorios, rutas o zonas de influencia, lo que amplía el alcance del conflicto y complica su contención por parte de las autoridades.

Consideró que la proliferación de organizaciones criminales atomizadas dificulta su combate, ya que estas células pueden operar fuera del radar de autoridades nacionales e internacionales.

“... antes quién estructuraba la lógica de operación eran las autoridades en concreto, los mandos militares. Hoy, lamentablemente, la mayor parte de las autoridades locales han perdido esa capacidad y entonces enfrentamos procesos de cooptación en lo local”, mencionó.

“Estas organizaciones son más pequeñas con menos cobertura, suelen ser mal locales, pero también y esto es muy importante más violentas en ocasiones más especializadas, menos estables en el tiempo y más propensas a fraccionarse”.