EDUCACIÓN EN LA FAMILIA: Disciplina, la clave del éxito

27 abril 2016

"Antes de seguir hay que poner claro la palabrita. La disciplina significa instruir a una persona a tener un determinado código de conducta u orden"

Sicóloga Yolanda Waldegg de Orrantia

Antes de seguir hay que poner claro la palabrita. La disciplina significa instruir a una persona a tener un determinado código de conducta u orden. En el campo del desarrollo del niño, la disciplina se refiere a los métodos de formación del carácter y de la enseñanza de auto-control y de un comportamiento aceptable, lavarse las manos antes de las comidas es un patrón particular de comportamiento, y el niño está siendo disciplinado para adoptar ese patrón.
Sin embargo, por lo general el término “disciplina” tiene una connotación negativa. Esto se debe a la necesidad de mantener el orden; es decir, que las instrucciones de garantizarlo se lleven a cabo. 
El orden es a menudo regulado a través del castigo. Pero dice el dicho que atrae más la miel que la hiel, con gritos, malos modos, estar todo el día  dando órdenes peor, repitiéndolas, sólo consigue estresar a los miembros de la familia, unos y otros, mal ambiente, resentimientos, enojo y que no se cumpla lo que se busca aprendizaje. De modo que ni al caso lanzarse por ahí, cuando las cosas se aprenden por buenas experiencias dura el aprendizaje y es más rápido.
Estamos hablando de un conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión o en una determinada colectividad llamada familia y que les capacitara para vivir en sociedad sin causar daños. Hay una disciplina militar, deportiva, en las escuelas y en todos los trabajos de modo que es indispensable que aprendan desde chicos. Estas reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conduce a ciertos resultados, es la coordinación de actitudes, con las cuales se instruye para desarrollar habilidades, o para seguir un determinado código de conducta u orden.
Entre las habilidades podemos preguntar a algún atleta olímpico si estaría ahí sin haber ocupado una gran dosis de disciplina y en cualquier trabajo si se quiere tener éxito hay que ser disciplinado y en cuanto al código de conducta hay que saberse comportar entre la gente en las distintas situaciones no se puede andar como elefantes en cristalería y para el caso ni como “mi reyecito o mi reinita” que piensan que tienen derecho a pasar por sobre todos y no importa.
Y entonces como estamos hablando de reglas, en casa quienes las ponen son los padres para lo cual es necesario ponerse de acuerdo, para lo cual es necesario sentarse en calma y buen plan sin interrupciones de preferencia antes de que comiencen los corre, corre de nuevos miembros en la familia, a lo que me refiero es hablar de estas cosas desde antes de la boda, estar de acuerdo en qué reglas se van a vivir en esa familia, cuales son los asuntos (principios sin los que no se acepta vivir) más importante para cada uno, ejemplos: honradez, veracidad, respeto, etcétera, cada quien sabrá cuales le son indispensables y sobre esos se harán las reglas de la casa que regirán a todos los miembros, y cuales las políticas que se implementaran para lograrlo, que no incluyan castigos, faltas de respeto, gritos, cosas así. La idea es instruir y guiar, no simplemente explotar y ventilar su enojo y llamar a eso disciplina.
Hay dos condiciones importantes, infaltables, la primera amor incondicional, así como Dios nos ama simplemente por ser quienes somos, criaturas imperfectas propensas a cometer errores, y como así somos todos padres e hijos no nos podemos poner flamencos como si uno no metiera la pata nunca, y es importante no olvidarlo y saber pedir disculpas también a los hijos cuando sea el caso, o nunca se lanzaron a regañar y ponerlos pintos antes de escuchar sus explicaciones, y luego que las escuchan Ups, supongo que no he sido la única muerta de susto que lo hace, todos los padres nos asustamos y nos enojamos, no pasa nada si es con mucha distancia y si pedimos disculpas, lo malo es que sea de diario.
La segunda condición es el deseo de tomarse el tiempo necesario para practicarla, si no hay compromiso para dedicarle el tiempo necesario para disciplinarlos en forma apropiada, en esta sociedad que ofrece todo en forma inmediata, solemos pensar que también podemos tener “un buen comportamiento instantáneo” de nuestros hijos. Pero lleva tiempo educar a un niño para que se convierta en un hijo responsable y un ciudadano ejemplar, ni ellos ni nosotros somos electrónicos, no tenemos botoncitos donde hacer clik. Hay que hacerse la idea de que la paternidad es una inversión a largo plazo, es conocer la felicidad del éxito, el dolor del error y la frustración del “casi” todo esto aparecerá en el camino, especialmente cuando se practica la disciplina.