Entre disfraces y dulces, familias celebran Halloween en el Centro de Culiacán
Pese a la incertidumbre por la violencia, niñas y niños recorrieron los comercios este sábado en busca de golosinas, mientras policías municipales, estatales y militares mantenían un operativo de vigilancia
El calor de Culiacán y la incertidumbre de violencia no impidieron que la tarde de este sábado el Centro se llenara de familias en la celebración de Halloween.
En medio de un operativo de seguridad que la Secretaría de Seguridad Pública del Estado anunció anticipadamente, brujas, diablos, princesas y monstruos caminaron en busca de quien regalase dulces.
Desde las 16:00 horas, los pequeños comenzaron a acercarse a los establecimientos para pedir dulces. Algunos negocios ya tenían listas las golosinas para repartirlas entre quienes llegaban disfrazados.
Ghostface, de Scream; y Donnie Darko compartían las calles con Mario Bros., Luigi, Bowser y la princesa Peach.
Entre las familias que recorrían el Centro había quienes aprovechaban para hacer compras y otros que simplemente acompañaban a los niños en su búsqueda de golosinas.
En medio de ese movimiento también estaban los policías municipales, estatales y elementos del Ejército Mexicano, a pie o en sus vehículos oficiales.
La actividad también se reflejó en los puestos ambulantes.
Laura Quevedo, dirigente de los locatarios del Centro, dijo que las ventas habían alcanzado 90 por ciento, prácticamente lo mismo que el año pasado. Para esta temporada, los comerciantes compraron 50 por ciento más mercancía que en 2025.
La inversión fue mayor, dijo, pero eso no significa que los vendedores hayan dejado de preocuparse.
Quevedo señaló que existe incertidumbre por la violencia y el temor de que algún hecho de alto impacto pueda alejar a las familias y echar a perder una jornada para la que ya destinaron recursos.
Por la mañana, además, el Centro fue escenario de un accidente fatal. Evangelina, de 82 años, murió luego de ser atropellada por un camión urbano de la ruta Vegas-Centro, número 7, en el cruce de Juan Carrasco y Miguel Hidalgo, a espaldas del mercado Garmendia.
Para la tarde, las familias seguían recorriendo las calles.
Los niños continuaban pidiendo dulces y los comerciantes atendían a sus clientes. A pocos metros, los elementos de seguridad permanecían en vigilancia.