Entre el dolor y la burocracia: Celina vive sufrimiento en el IMSS por catéter encarnado

Ubaldo Robles
07 abril 2026

Desde hace seis meses Celina Cervantes enfrenta una pesadilla médica en Culiacán; tras la colocación de un catéter para tratar piedras en el riñón el dispositivo se ha deteriorado y encarnado en su cuerpo

Desde septiembre pasado la vida de Celina Cervantes cambió radicalmente con lo que debió ser una solución a un problema de cálculos renales y ureterales en el Instituto Mexicano del Seguro Social en Culiacán, derivó en una situación de salud crítica que la mantiene en un estado de vulnerabilidad física y económica.

Relata que, al ingresar por piedras en el riñón que le producían dolor, le fue colocado un catéter doble J en el útero sin anestesia, en una intervención en la que el personal médico no tomó en cuenta sus antecedentes de asma, alergias y bronquitis crónica.

Esta omisión de sus antecedentes médicos es hoy el principal obstáculo para su recuperación, ya que para retirar el dispositivo y las piedras, requiere anestesia general y permanecer recostada, posición que sus pulmones no resisten.

El paso del tiempo ha agravado la situación ya que, según el testimonio de la afectada, el catéter ya cumplió su vida útil dentro de su cuerpo.

“Traigo el catéter dosificado y encarnado. Ya está deshecho el catéter. Desde septiembre no me puedo agachar y no puedo hacer nada”, lamenta Celina Cervantes.

También explica que el dolor es tan intenso que le impide realizar actividades cotidianas como vestirse o subir escalones sin ayuda.

Esta condición ha mermado su vida en lo familiar y lo laboral ya que la imposibilidad de permanecer sentada por periodos largos o de realizar esfuerzos físicos le impide salir de su casa.

“No puedo estar generando dinero porque mi situación no me lo permite”, señala.

A pesar de que Celina Cervantes reconoce que en meses recientes el IMSS no se ha negado a atenderla, e incluso han agilizado citas con especialistas como urología, cardiología, medicina interna y neumología, pero la solución definitiva parece lejana.

El jefe de cirugía le ha advertido que intervenir en su estado actual representa un riesgo mortal.

Cervantes asegura que su caso no es aislado y en sus constantes visitas al seguro, ha coincidido con otras personas que enfrentan complicaciones similares con el uso de catéteres y la programación de cirugías.

“¿Por qué me lo pusieron sin saber? Ese es mi coraje. ¿Por qué hacen algo sin saber lo que puede ocasionar? Porque nadie me explicó todo lo que acarrea el catéter”, cuestionó.

Mientras las autoridades médicas buscan la forma de estabilizar sus pulmones para proceder con la cirugía, Celina Cervantes continúa dependiendo de antibióticos que ella misma costea y del apoyo de su familia, atrapada en un cuerpo que ya no le permite ni siquiera cuidar de los suyos.