Evangelización, educación y cultura

Presbítero Amador Campos Serrano
06 noviembre 2015

"David y Goliat"

Símbolo de la lucha frente a una superior desigualdad, en nuestra imaginación se proyecta el relato bíblico, acaecido en medio del fragor del combate entre judíos y filisteos; el duelo entre el pequeño David y el gigante Goliat.
Es característico en todas las culturas, encontrar míticas narraciones entrelazadas con los hechos históricos de las naciones, penetrando en límites de los campos de la leyenda y lo inverosímil, dando cabida a la polémica y la discusión.
El singular combate entre David y Goliat toca en el punto de las limitaciones del ser humano, frente a abrumadoras dificultades por la lucha en esta vida. Una lucha que paradójicamente se encuentra, muchas veces, en el interior del mismo ser humano.
Armado tan sólo con su nihilidad, el insignificante David se lanza a la lucha, encaminándose, ante la mirada valorativa de sus compañeros, a un seguro suicidio, frente a la destreza y superioridad de un rival acostumbrado a esos lances, David esgrime unas armas que no lo son.
Pero David confía en un apoyo infinitamente superior: La fuerza del mismo Dios.
La victoria, sorpresiva y extraordinaria, de David sobre Goliat causa conmoción y provoca expresiones de desbordado júbilo; el gigante yace derribado desde su propio orgullo, aplastado por el peso de su prepotencia y vana seguridad, mientras sus compañeros huyen en desbandad, David se levanta victorioso cual caudillo de Israel. Pero esta gloria también es efímera.
La reacción del rey Saúl, muestra es de las internas luchas de los seres humanos. Abrumado por la apoteótica gloria de David, el rey pierde la dimensión de la realidad, trastocando su seguridad personal se siente perseguido por el antes insignificante David, quien ahora es visto como un poderoso adversario, en su mente resuenan las aclamaciones: "Saúl mató a mil, David mató a 10 mil. David debe morir".
Arrastrara, David, durante toda su vida el peso de su gloria, mientras mas grandes sienta sus logros y sus triunfos, más descubrirá sus debilidades y miserias, pero mientras más se humilla experimentara una fuerza venida de lo alto.
Más que una hazaña de extraordinarias dimensiones, el verdadero significado del combate entre David y Goliat es una enseñanza sobre el caminar del hombre en este mundo, enfrentando adversidades, muchas con apariencia de invencibles y con la misión de conquistar el universo creado por Dios.
El eco de la voz del Supremo Creador resuena ante el clamor del apóstol Pablo: "En la adversidad te basta mi Gracia".