Evangelización, Educación y Cultura

08 noviembre 2015

"Elam"

Amador Campos Serrano

Remontada en sus orígenes hasta la figura de Noé, el legendario héroe bíblico: Elam, fue una de las ciudades-estado de occidente, ocupando un lugar protagónico en el desarrollo de los primeros imperios que impusieron su hegemonía en la región de Mesopotamia.
Elam fue hijo de Sem, uno de los hijos de Noé, lo cual es mencionado en el libro del Génesis y el asentamiento, según observaciones arqueológicas, se remonta hasta el sexto milenio a. C. Está situado al norte del Golfo Pérsico. Los habitantes de este lugar, originalmente no presentan una relación lingüística con las otras lenguas de la región.
En sus remotos orígenes, llamados por los estudiosos como Proto-Elamita, no tenía una identidad definida, ni en su cultura, ni en su raza y fue dominada por los acadios hacia el siglo 22 a. C., la cual conservó su estructura cultural.
Elam, ya desde esos momentos, empezó a ejercer influencia sobre la vecina región de Mesopotamia, al grado de llegar a destruir la legendaria ciudad bíblica de Ur, en el año 2000 a. C. Pero cuando Babilonia fue conquistada por los hititas, en el año 1595 a. C. entró en un periodo de histórica oscuridad.
Hacia el 1160 a. C. esta ciudad-estado era gobernada por Sautruk-Nahhunte, en una acción bélica derrotó a los casitas, estableciendo el Imperio Elamita. Este tuvo un corto periodo de duración, al surgir Nabuconodosor en 1120 a. C., quien conquistó a Elam, dando fin a su imperio.
Hacia el Siglo 8 a. C. renació el imperio de los Elamitas, pero con bastante inestabilidad, a causa de la presencia del poderoso Imperio Asirio, el cual continuamente lo atacaba.
Finalmente, Elam, conquistada por los Medos, fue incorporada al imperio de Ciro el Grande, cuando convirtió a Susa en la capital de los persas.
Aun con una existencia corta, en términos históricos, la presencia del Imperio Elamita nos deja una huella y un legado que trasciende a su tiempo, de lo cual quedan vestigios en las nuevas culturas que colonizaron la región haciendo referencia a ella, como el caso de los griegos y latinos que se refieren a Elam como la región de Elymaida.
En las referencias bíblicas se le menciona en lugares diferentes, como es el caso del libro de Esther o el libro de Daniel, en donde se le señala como Capital de Persia.
Elam viene a ser un eslabón más, dentro del ancestral panorama de la historia de la intervención de Dios, dentro de la historia del hombre, dentro del camino hacia el divino plan de la salvación.