¿Existe Dios?
"Columna religiosa"
Padre Amador Campos Serrano
El cuestionamiento sobre la existencia de Dios, ciertamente no debería de estar presente en nuestra vida, pues la respuesta brota en todos los momentos del paso del tiempo, pero algunos de los llamados científicos cuestionan su existencia, argumentando el concepto de un inicio espontáneo de la creación.
Sin poner en duda la sinceridad de intención de estos personajes, que ciertamente nos merecen respeto y reconocimiento por sus aportes y logros, en una mejor compresión del cosmos, la negación de una mente creadora en el origen y en la conservación de la obra creada, excede la lógica racional.
Uno de los científicos de la actualidad, que se esfuerza por dar explicaciones convincentes al argumento de la ausencia de Dios, en origen del cosmos, es Stephen Hawking, una de las más brillantes inteligencias de nuestro tiempo, que ha hecho valiosas aportaciones para dar una explicación al orden natural que rige el universo, finalmente llega a la conclusión de no ser necesaria la presencia de un Dios para explicar todo lo creado.
Avalar el argumento de una creación, originada en una fortuita coincidencia y de la misma manera la de la existencia del gran don de la vida, parece superar las más atrevidas expectativas del cálculo de probabilidades, en la búsqueda de explicar la existencia de un mundo adecuado y con las mediciones de las distancias, con otros astros, en el cual se pueda producir la vida, tal como la conocemos en nuestro mundo.
Sin pretender dar una respuesta directa, entrando en una polémica, pero sí para esclarecer una postura, los Sumos Pontífices han expuesto sus enseñanzas, invitando a una reflexión, que no pretende enfrentar la ciencia con la fe, algo muy común en un pasado no muy remoto, cuando se pretendía imponer el propio pensamiento con métodos, muchas veces, poco evangélicos, llevando a una intolerancia que rechazaba toda propuesta contraria a las propias formas de pensar.
El Pontífice actual toca este asunto, refiriéndose a la teoría del Bing Bang, comúnmente interpretada como la gran explosión, de donde se originó el universo y afirma que esta teoría no se opone, en sí misma a la afirmación de la creación realizada por Dios, pues esta teoría, que se debe de interpretar como la gran expansión, que hoy adquiere cada día más aceptación entre los científicos, no necesariamente es contraria a la intervención creadora de Dios y más bien lo avala, porque el desarrollo de la materia obedece a un plan bien estructurado, en el cual los tiempos se cumplen de manera definitiva.
La búsqueda de Dios es un afán presente en el hombre, desde tiempos inmemoriales, al tratar de dar respuesta a la gran interrogante sobre: ¿quién soy yo?, ¿qué lugar ocupo en la creación? y finalmente, ¿cuál es el sentido de mi existencia? Solo Dios es la respuesta a estos interrogantes.