Fallece Enrique Bonilla Flores, periodista y editor histórico de Noroeste

Belem Angulo
20 enero 2026

El legado de “Kiki” Bonilla permanece en las generaciones de periodistas que formó durante casi tres décadas, marcado por el rigor editorial, la vocación informativa y el compromiso con el oficio

Enrique Bonilla Flores, editor de cierre y una de las figuras más representativas del periodismo en el diario Noroeste, falleció este martes en la ciudad de Culiacán, dejando una trayectoria de casi 30 años dedicada a la edición periodística, la formación de profesionales de la información y la cobertura de acontecimientos clave en la historia reciente de México y del mundo.

Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica por la Universidad Autónoma de Sinaloa, Bonilla Flores ingresó a Noroeste en 1995, en una etapa previa a la digitalización de los procesos informativos, cuando las columnas de opinión y colaboraciones llegaban vía fax.

Inició como transcriptor y, tras una breve experiencia laboral fuera del estado, regresó al periódico en 1999, donde consolidó una carrera que lo llevó a desempeñarse como editor de cierre y coordinador de la sección Local, una de las áreas de mayor exigencia operativa y editorial del diario.

A lo largo de su trayectoria asumió diversas responsabilidades, entre ellas la coedición de la sección de Finanzas y, posteriormente, la edición general de la sección principal, encargada de la información nacional, internacional, financiera y de opinión. Desde esa posición coordinó equipos de editores y participó en la elaboración diaria de la portada del periódico.

Desde la mesa de edición, Bonilla Flores fue testigo directo y responsable editorial de coberturas históricas como la alternancia política en México en el año 2000, con la llegada de Vicente Fox a la Presidencia de la República, así como los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, acontecimientos que modificaron de manera profunda la agenda informativa y el ejercicio del periodismo a nivel global.

Su labor también estuvo ligada a coberturas de alto riesgo y complejidad, como el asesinato de Ramón Arellano Félix durante el Carnaval de Mazatlán en 2002, una de las ediciones más delicadas en la historia de Noroeste, debido a la dificultad para confirmar información oficial en un contexto marcado por la violencia del crimen organizado.

Conocido como “Kiki” dentro y fuera de la redacción, Enrique Bonilla Flores fue reconocido por su rigor editorial, su exigencia en los cierres y su disposición permanente para compartir conocimientos con generaciones de reporteros, editores y fotógrafos. En diversas ocasiones destacó que el mayor valor de su paso por Noroeste no fueron los cargos ocupados, sino las personas con las que trabajó y de quienes aprendió a lo largo de los años.

Su carrera estuvo marcada por la adaptación a los cambios tecnológicos y a la transformación de la industria periodística, así como por anécdotas que forman parte de la memoria interna del medio.

Con una taza de café en mano y los lentes de lectura apoyados a mitad del puente nasal, Bonilla Flores construyó cientos de ediciones diarias e históricas, respetando las propuestas del equipo periodístico que encabezó.

En 2023 dejó Noroeste para iniciar su proceso de retiro; sin embargo, su convicción por informar lo llevó a regresar a los medios de comunicación. En el último periodo de su vida colaboró como editor en el semanario Ríodoce, donde participó en la edición de diversas publicaciones.

La comunidad periodística de Sinaloa y quienes formaron parte de Noroeste reconocen en Enrique Bonilla Flores a un editor clave en la construcción del diario y en la formación de profesionales del periodismo.

Su fallecimiento deja un vacío en la redacción y en la historia reciente del medio. Su legado permanece en las generaciones de periodistas que formó, con rigor, compromiso y respeto por la verdad.

Descanse en paz.