Homeopatia siglo XXI

10 noviembre 2015

"El arte de curar"

Dr. Juan Carlos Calderón García

¿Cual es el razonamiento en la medicina?, o se han preguntado cómo es que un laboratorio llega a sintetizar un medicamento; Lo mercadológico de la industria farmacéutica etcétera.
Los laboratorios piensan en inhibir y en sustituir. Por ejemplo, inhibir dolores, tos, flujos, temperaturas, espasmos y suplir serotonina, insulina, tirosina, hormona, entre otros. Lo cual no está mal. Pero piensan en lo inmediato. Aquí poco tiene que ver el médico alópata. Puesto que la mayoría de los médicos conocen lo que un representante de laboratorio les dice.
¿Pero quién se mete a fondo en el conocimiento? Por ejemplo, en un articulo que escribí hace unos meses sobre las alergias, lo rebatió un medico alópata y me pareció bueno que expusiera su opinión, pero en realidad la poca apertura, el mismo conocimiento ciclado, el no entender al organismo, mucho menos a la naturaleza, es lo que ha llevado a patologías más profundas. ¿Me pregunto yo cuándo ha curado un antihistamínico? La respuesta es nunca porque lo único que hace es aliviar suprimiendo. Hay una gran diferencia entre aliviar, curar y sanar. Si cada quien sabe lo que hace, entonces no caeremos en debates inútiles.
La homeopatía tiene la humildad de reconocer a la naturaleza.
Ningún doctor sería nada sin ella, ya que es la que verdaderamente cura. Por ejemplo, el mejor traumatólogo qué sería sin que ella soldara el hueso.
Los médicos somos unos simples ayudantes de la naturaleza. No curamos, quien cura es ella, ¿y cómo?, por medio de síntomas, que es el lenguaje del cuerpo ante un padecimiento. Si él lo entiende, ayudará, si no estorbará.
La homeopatía va en sentido de la naturaleza, en sentido de la creación.
Mientras no se entienda al hombre, a su sufrimiento en su esencia, en lo espiritual, en su inteligencia, voluntad y afectos, sólo se estará tapando el Sol con un dedo. Todo va hacia la espiritualización y lo cuántico.
Con esto quiero decir que lo que trabaje energía es lo que curará, lo otro sólo aliviara un momento o suplirá de por vida alguna función, lo cual no es curar, pero puede ser necesario.
Con toda humildad escribo esto, sabiendo que todo médico es en principio un gran ser humano por ayudar a sus semejantes.
Mi mente es inquieta y pienso que no podemos caer en lo que Francis Bacon llamó los ídolos del teatro. Estar repitiendo lo que aprendimos en las facultades de medicina, sin nisiquiera preguntarnos si está bien o mal, o es mentira.
¡Seamos honestos, razonemos la medicina!