Mientras México ganaba, Juan y su pequeño aficionado corrían para alcanzar el resto del partido

Daniela Flores
11 junio 2026

A bordo de un motocarro de donas, padre e hijo recorrían la Obregón rumbo a casa; el niño ya iba vestido para el Mundial: camiseta verde y el rostro pintado con los colores de México

México ya había marcado su primer gol cuando Juan seguía sobre en el semáforo en rojo sobre la avenida Álvaro Obregón, manejando el motocarro que utiliza para vender donas. A su lado viajaba su hijo, convertido desde temprano en un pequeño aficionado mundialista: camiseta verde de la Selección Mexicana y la cara pintada de verde, blanco y rojo.

El partido inaugural entre México y Sudáfrica ya estaba en marcha, pero no todos podían verlo desde un sillón. Algunos todavía estaban en la calle, tratando de terminar pendientes para alcanzar aunque fuera el segundo tiempo.

Juan era uno de ellos.

Minutos antes había pasado por su hijo al kínder y ahora ambos iban de regreso a casa en el motocarro adaptado para su negocio de donas.

El niño, con la cara pintada con los colores patrios, parecía listo para el silbatazo inicial desde mucho antes que su papá.

“Ya vamos para allá a ver el partido”, contó Juan durante una breve pausa.

Aunque ya se habían perdido parte del encuentro, la emoción seguía intacta.

Juan dice que ve los mundiales desde que era niño y que en su familia el futbol es una tradición que aparece cada cuatro años frente al televisor.

“Desde chiquillo nos gusta el futbol y nos vemos cada cada que es el Mundial.”, relató.

Ahora intenta transmitir esa misma afición a la siguiente generación, que este viernes viajaba a su lado luciendo orgullosa los colores de México.

Entre el ruido de los carros, los semáforos y el calor de la tarde, padre e hijo seguían avanzando por la Obregón. El partido ya corría, México ya había anotado y ellos todavía estaban en el camino.

Pero si algo tenía claro Juan era que aún quedaba Mundial por ver.

“Tengamos el optimismo de que México va a jugar bien”, dijo antes de continuar su ruta.

Y aceleró un poco más al ponerse el semáforo en verde.