Mundial de fútbol: PAN Sinaloa acusa a Morena de golpear al pequeño comercio
La dirigencia panista señala que el Gobierno federal utiliza instituciones como el IMPI para asfixiar a taquerías y fondas
La llegada de la Copa del Mundo a México ha generado críticas por parte del PAN en Sinaloa, partido que sostiene que la administración federal actual está priorizando los intereses de los grandes patrocinadores por encima de la economía popular.
Según Wendy Liliana Barajas Cortés, dirigente del PAN en Sinaloa, las autoridades están implementando una política recaudatoria agresiva contra los dueños de pequeños establecimientos que intenten proyectar los encuentros deportivos.
“Lo que hizo el Gobierno de extrema izquierda de Morena, lo que siempre hacen, tratar a los negocios como limones para exprimirles hasta la última gota”, aseveró.
Advirtió sobre la existencia de sanciones económicas que superan los 580 mil pesos para aquellos negocios que no cuenten con autorizaciones específicas de transmisión.
En este sentido, aclaró que tales cobros no son ejecutados por el organismo rector del fútbol internacional, sino que es el propio Estado mexicano, mediante sus institutos de propiedad industrial y derechos de autor, el encargado de imponer estas pesadas cargas financieras a los comerciantes locales.
Además de las trabas legales, la dirigencia panista lamentó que la logística de los festivales para aficionados esté perjudicando directamente a comercios establecidos.
La dirigente mencionó que la colocación de estructuras y vallas metálicas termina por ocultar negocios, como ha sucedido con locales de comida en otras sedes, impidiéndoles aprovechar la afluencia de gente, calificándolo como un abandono total hacia las pequeñas y medianas empresas nacionales frente a las facilidades otorgadas a la Federación Internacional de Fútbol Asociación.
“Las multas de hasta 586 mil pesos por transmisiones no autorizadas no las va a cobrar la FIFA, esa las va a cobrar el gobierno a través de la IMPI y el Indautor”, señaló.
Argumentó que un manejo adecuado de la sede mundialista habría incluido al Gobierno como un facilitador para que las cámaras de comercio negociaran permisos grupales.
Esta estrategia, aseguran, permitiría que los pequeños bares y restaurantes compitieran de manera justa en el mercado, transformando el evento en una fuente real de ingresos para las familias mexicanas en lugar de un motivo de incertidumbre legal y acoso administrativo.
El partido sentenció que, debido a estas medidas coercitivas y a la falta de visión económica, el evento deportivo más importante del mundo terminará siendo ajeno para la mayoría de los ciudadanos del País anfitrión.