¿Otro berrinche?

Dantiela Mendoza
15 noviembre 2015

"Un berrinche, pataleta o rabieta, es la reacción explosiva de ira ante la frustración por no lograr lo que el niño desea, como obtener algún objeto, seguir jugando, ir a un lugar o simplemente algo que lo que se le ocurra"

Las rabietas son parte de la vida diaria de todos los niños, especialmente en los de menos de 5 años, aunque de pronto pueden ser sumamente frecuentes en otros de mayor edad. 

Un berrinche, pataleta o rabieta, es la reacción explosiva de ira ante la frustración por no lograr lo que el niño desea, como obtener algún objeto, seguir jugando, ir a un lugar o simplemente algo que lo que se le ocurra. 

La mayoría de las personas atribuye los berrinches a la naturaleza del niño o a su carácter, sin embargo, en gran medida estas reacciones se deben a la educación que han recibido en los tres primeros años de vida. 

Padres y madres pueden evitar muchas rabietas, organizando la vida de su bebé de manera que la frustración permanezca dentro de los límites de su tolerancia la mayor parte del tiempo. 

Guiar una situación y hacer que un niño haga algo que no le resulta agradable, o prohibir algo que le gustó, debe hacerse con el mayor tacto posible, si ves que se está enojando o alterando por algo, déjale una ruta de escape digna, sin que esto signifique "cumplirle el capricho". 

Si te has preguntado qué hacer si tu hijo tiene una rabieta, a continuación una serie de actividades prácticas para ayudarlo a aprender que en la vida, las cosas no siempre son como uno lo desea.

*Con información de Babycenter.com

CUÍDALO
El exceso de enojo o de rabia le asusta a él mismo, asegúrate de que no se haga daño ni dañe a los demás. Si después de que se le pase el ataque de rabia descubre que se ha golpeado la cabeza, te ha arañado el rostro o ha roto un jarrón, verá estos daños como evidencia de que sus actos tienen consecuencias negativas.

SIN PRESIÓN
Hay algunos niños que no soportan estar en brazos mientras están teniendo una rabieta. La restricción física les da más motivo para enojarse y hace que todo el asunto se vuelva peor.
Si tu hijo reacciona de esta manera no insistas en dominarlo físicamente. Sólo aparta cualquier cosa que pueda romper e intenta evitar que se haga daño a sí mismo.

NO DISCUTAS
No intentes dialogar con tu hijo mientras la rabieta dura, porque tu pequeño está más allá de la razón. No le contestes gritando, si es que puedes evítalo.
La rabia y el enojo son muy contagiosos y puede que te sientas más enojada con cada uno de sus gritos. Intenta no participar en la rabieta. Si lo haces, seguro la prolongas, en vez de amainarla.