Pasión mundialista desborda en bares del Centro de Culiacán; México cae ante Inglaterra
Los bares del primer cuadro de Culiacán reportaron un lleno total desde horas antes del encuentro, creando un ambiente de fiesta
Culiacán se detuvo este domingo para ser testigo de un enfrentamiento histórico en el mundial y, desde horas antes del silbatazo inicial, bares en el primer cuadro de la ciudad se transformaron en emociones, donde la fe en la Selección Mexicana se sentía en cada rincón, aunque terminó perdiendo contra Inglaterra.
Los lugares para disfrutar del juego en la zona Centro reportaron un lleno total, con aficionados que arribaron desde el mediodía para asegurar su lugar frente a las pantallas.
El ambiente previo fue de total camaradería y optimismo, ya que en los lugares para disfrutar del partido se veían mesas reservadas, se escuchaba el estruendo de la música de banda en vivo y una marea de camisetas verdes dominó la escena en los establecimientos locales.
Sin embargo, el desarrollo del encuentro puso a prueba los nervios de los culiacanenses y el orden de los goles marcó un ritmo frenético y doloroso para la grada local, ya que Inglaterra tomó la delantera de forma contundente al anotar los dos primeros goles del partido.
En esos instantes, el silencio se apoderó de los bares, reflejando la decepción en los rostros de los aficionados que veían cómo el gigante europeo imponía condiciones.
México respondió, acortando la distancia con su primer gol, y la reacción fue inmediata; el estruendo de las matracas y trompetas volvió a ensordecer a los locales, acompañado de gritos de alegría que reavivaron la esperanza.
Inglaterra asestó un tercer golpe, ampliando nuevamente su ventaja y, una vez más, el silencio sepulcral volvió a las mesas del primer cuadro y México cerró el marcador con su segundo gol, luchando hasta el final y provocando una última explosión de júbilo entre los presentes, aunque el tiempo no alcanzó para la victoria.
A pesar de la derrota final, el sentimiento generalizado en las calles de Culiacán fue de orgullo por la entrega del equipo mexicano, como es el caso de Estefanía Ramírez, administradora de sistemas que vivió el duelo en familia, destacó que México lo dio todo y que no había nada que reclamar a los jugadores.
“Estuvo muy bien, no tengo nada que pedirle a México. Estuvo muy bien, ni modo, perdimos, pero lo dieron todo, la verdad”, expresó.
Por su parte, Carlos, quien se dedica a la cocina, calificó el partido como emocionante, señalando que la mirada ya está puesta en el próximo mundial.
Más allá del resultado deportivo, los asistentes valoraron el evento como una distracción para la ciudad.
“Lo más importante es que el pueblo culichi se distrajo de tantas cosas feas que están pasando y queremos que todo esto, más que un distractor, sea un aliciente para estar unidos”, compartió.
Al finalizar, la invitación de la afición fue clara: seguir festejando en paz, porque, como dictaba el grito de guerra en los bares, “¡Viva México!”.