Persiste la intimidación contra periodistas en Sinaloa; Asociación 7 de Junio reporta cerca de 100 casos
Desde el inicio de la ola de violencia en septiembre de 2024, el gremio periodístico enfrenta nuevas tácticas de coacción, como la toma de fotografías a identificaciones oficiales y el despojo de equipos para frenar coberturas
La Asociación de Periodistas 7 de Junio compartió que, desde el recrudecimiento de la violencia iniciado el 9 de septiembre del 2024, se tiene conocimiento de aproximadamente 100 casos de periodistas que han sufrido algún tipo de incidente violento o intimidatorio en la región.
De acuerdo con los registros, entre 80 y 90 comunicadores se han acercado al Instituto de Protección para solicitar ayuda, mientras que otros 15 a 20 casos han buscado asesoría directa a través de organismos gremiales sin formalizar denuncias ante la Vicefiscalía.
El ejercicio del periodismo enfrenta un panorama complejo marcado por el asedio de grupos delictivos, según denunció Jesús Bustamante, Presidente de la Asociación de Periodistas 7 de Junio.
“Nosotros conocemos alrededor de más o menos unos ochenta casos desde que inició el periodo de violencia que se han acercado porque algo les ocurrió y, además de esos, hemos tenido unos 15 o 20 casos más, entonces yo creo que fácilmente podríamos redondearlo en unos 100 de los que tenemos conocimiento”, compartió Jesús Bustamante.
El líder gremial señaló que, aunque los ataques directos y el despojo de equipo han mostrado una ligera disminución reciente, la coacción contra los comunicadores ha evolucionado hacia formas de amenaza que buscan silenciar la cobertura informativa.
Esta evolución en las tácticas de intimidación incluye actos como la toma de fotografías a las identificaciones oficiales de los reporteros y el robo de teléfonos celulares para interrumpir transmisiones en vivo.
“Es la intimidación, no como amenaza directa, pero yo creo que no necesitan ponerte un arma cuando te piden tu identificación, le toman fotografía y ves que esas personas pertenecen posiblemente a una célula delictiva”, señaló.
El peligro para la prensa se concentra principalmente en el sur de Culiacán, la región del Évora, Badiraguato y zonas de Concordia, especialmente tras hechos violentos o en áreas donde se realizan exhumaciones en fosas comunes.
En estos sitios, grupos criminales suelen instalar filtros para impedir el acceso o realizar labores de seguimiento tras la retirada de las autoridades.
Ante esta situación, la asociación ha solicitado a la Vicefiscalía capacitación para que el personal ministerial aprenda a identificar cuándo una agresión está vinculada directamente con la labor periodística.
Para mitigar los riesgos, el gremio ha adoptado protocolos de autoprotección como realizar coberturas en grupo para aumentar la visibilidad y compartir la ubicación en tiempo real con sus redacciones.
Asimismo, se recomienda no acudir de forma inmediata al lugar de los reportes para evitar encontrarse con células delictivas que huyen de la escena, esperando un tiempo prudente para una llegada segura.
Finalmente, se confirmó que la gravedad de las amenazas al inicio de este periodo de violencia obligó a varios periodistas a salir temporalmente del estado bajo esquemas de protección y aunque algunos ya se han reintegrado a sus labores en Sinaloa, el gremio permanece en alerta ante un entorno que sigue limitando el libre acceso a diversas comunidades.