Plantea Óscar Loza reforma penitenciaria con empleos para internos
El presidente de la CEDH en Sinaloa plantea que las cárceles generen oportunidades de trabajo remunerado para favorecer la reinserción social y apoyar a las familias de las personas privadas de la libertad, ante la persistencia de la violencia y las deficiencias en los penales
Ante los problemas de violencia que persisten en los centros penitenciarios de Sinaloa y las deficiencias que han marcado sus evaluaciones ante la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el presidente de la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, Óscar Loza Ochoa, consideró necesario impulsar una reforma penitenciaria que incorpore oportunidades de trabajo para las personas privadas de la libertad.
Señaló que las cárceles no deben limitarse a mantener encerradas a las personas que cumplen una condena, sino ofrecerles alternativas para que puedan reintegrarse a la sociedad una vez que recuperen su libertad.
“Yo creo que tiene que haber una reforma penitenciaria mucho más allá hasta donde se haya llegado”, expresó al ser cuestionado sobre las medidas que podrían contribuir a garantizar los derechos humanos y un trato digno dentro de los centros penitenciarios.
Loza Ochoa sostuvo que la reinserción social requiere condiciones que permitan a las personas internas desarrollar habilidades, obtener ingresos y mantener vínculos económicos con sus familias, en lugar de permanecer en prisión sin oportunidades para prepararse para su regreso a la sociedad.
“Las cárceles no pueden concebirse solo como el lugar donde tenemos a gente encerrada, cumpliendo una condena, pero sin mayores oportunidades para reinsertarse desde el punto de vista social”, afirmó.
En ese sentido, consideró que el trabajo debe formar parte de las alternativas que ofrezca el sistema penitenciario, pues representa una vía para que los internos puedan adquirir herramientas para desenvolverse fuera de prisión.
“Sin el trabajo es muy difícil que la gente pueda reinsertarse de manera adecuada a la sociedad”, advirtió.
El presidente de la CEDH también se refirió a la situación económica que enfrentan las familias de las personas privadas de la libertad, quienes deben cubrir parte de sus necesidades durante el internamiento.
“Yo veo, por ejemplo, cada vez que hay días de visita, la gente hace todo lo posible por llevarle alimentos, por llevarle ropa, por llevarle lo que puede a sus internos”, comentó.
Ante esa situación, planteó que las cárceles podrían incorporar esquemas de trabajo remunerado que permitan a las personas internas obtener recursos propios y contribuir al sostenimiento de sus hogares.
“Puede haber un modelo penitenciario en nuestro País donde hay centros de trabajo al interior de las cárceles que les permite a los internos trabajar y tener un ingreso”, expuso.
De acuerdo con Loza Ochoa, este esquema también podría generar recursos para el propio sistema penitenciario y abrir la posibilidad de que las personas internas contribuyan a cubrir algunos de los gastos de su manutención, además de apoyar económicamente a sus familias.
“Puede generar ingresos al sistema penitenciario, ingresos propios con los cuales pueden ayudar a sostener a las familias que están afuera”, dijo.
Como alternativa para poner en práctica el trabajo penitenciario, Loza Ochoa propuso que las instituciones gubernamentales aprovechen la capacidad productiva de las personas internas para atender algunas de sus necesidades de bienes y materiales.
Entre los ejemplos que mencionó se encuentran la fabricación de muebles para escuelas y oficinas públicas, los uniformes que se entregan a estudiantes y distintos artículos de papelería.
“Los uniformes que se les dan a los niños en edad escolar, la papelería que se utiliza en gobierno, solo para mencionarle algunas cosas”, señaló al explicar qué tipo de productos podrían elaborarse dentro de los centros penitenciarios.
El titular de la CEDH indicó que conoce experiencias de instalaciones penitenciarias en Estados Unidos donde las personas internas trabajan en diferentes turnos y participan en actividades productivas.
Mencionó visitas que ha realizado a Terminal Island, en Los Ángeles, así como a centros penitenciarios en México y a una prisión de alta seguridad ubicada en la región fronteriza entre Minnesota y Wisconsin.
“Yo conozco cárceles en el sistema penitenciario norteamericano donde trabajan las 24 horas, o sea, hay tres turnos y siempre están ocupados los internos precisamente allí”, relató.
A partir de esas experiencias, consideró que el trabajo dentro de las prisiones podría vincularse con las necesidades de las instituciones públicas, de manera que algunos productos que actualmente se adquieren con proveedores externos pudieran elaborarse mediante programas penitenciarios.
También sostuvo que la participación de la iniciativa privada podría contribuir al desarrollo de estas actividades, aunque no detalló un esquema específico de contratación, remuneración o supervisión para su implementación en Sinaloa.
Loza Ochoa manifestó su expectativa de que la propuesta sea considerada en el proyecto de construcción de una nueva penitenciaría para el estado.
Penales, reflejo de la crisis de violencia
El planteamiento del presidente de la CEDH se da en medio de cuestionamientos sobre las condiciones de seguridad y respeto a los derechos humanos en los centros penitenciarios de Sinaloa.
Durante la entrevista, se le preguntó sobre las evaluaciones desfavorables que la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha realizado a penales del estado y sobre las dificultades para visitar dos centros penitenciarios debido a las condiciones de violencia en su interior.
Al respecto, Loza Ochoa consideró que la situación de las prisiones no puede separarse del contexto social que enfrenta Sinaloa, donde la violencia se ha prolongado por más de dos años.
“Son el espejo sucede en la sociedad”, respondió durante la conversación, en referencia a que las condiciones penitenciarias reflejan problemas de convivencia que también están presentes fuera de las cárceles.
Posteriormente, agregó que la sociedad sinaloense no atraviesa sus mejores condiciones de convivencia y que la crisis de violencia ha profundizado esa problemática.
“Y acá en la sociedad, bueno, pues a todos nos consta que no andamos en los mejores términos de convivencia social y nos lo ha probado al menos la profundización de una crisis que ya tiene más de dos años”, expresó.