Recuerdan a Jesús Malverde, el bandido prócer de Culiacán
Inmerso en una leyenda que a muchos les representa símbolo de generosidad, valentía y orgullo, la fiesta fue total este miércoles para recordar a este personaje en su capilla
CULIACÁN._ El 3 de mayo pareciera un día normal para los municipios de Sinaloa, excepto para Culiacán, donde año con año es venerada, aplaudida y celebrada la leyenda de Jesús Malverde, el bandido generoso, o al menos así es llamado por muchos.
Cerca de las 08:00 horas de este miércoles comenzaron a reunirse fieles seguidores y creyentes de este personaje, tan icónico como controversial, para conmemorar su 114 aniversario luctuoso.
Como siempre, en la capilla localizada sobre la calle Independencia, se pudo apreciar un tramo de la vialidad bloqueado por la fiesta montada con carpas, sillas, comerciantes ambulantes e importantes cantidades de alcohol por doquier.
La algarabía aumentaba entre los presentes cada que, mientras se escuchaba de fondo la banda en vivo, era elevado el grito de “Viva el patrón, Jesús Malverde” seguido de un “¡Viva!” por parte de los niños, jóvenes y adultos presentes.
Asimismo, desfilaron sobre una camioneta blanca varias estatuillas del personaje en cuestión, que se vieron bañadas por diferentes tipos de alcohol, como si de un bautizo se tratase, como si el homenajeado volviera a nacer.
Cientos de fieles abrieron paso a las figuras del homenajeado para posteriormente buscar avalancharse sobre la camioneta que las trasladaba.
“Esta es la fe que tenemos... somos gente buena, no le hacemos mal a nadie... quiero que respeten, aquí viene la gente por voluntad propia, los malverdistas somos gente buena”, fueron algunas de las palabras expresadas con gran tono y emoción por Jesús Manuel González Sánchez, persona encargada de la Capilla Malverde y de mantener la unión que provoca esta fe.
Muchos con playeras blancas, verdes, rojas y moradas decoradas con la imagen de Jesús Malverde, otros envueltos del orgullo que les genera la fe hacia este personaje y, en general, un ambiente completamente malverdista, alegre, a manera de fiesta y bajo la misma ideología y creencia.
El olor a mariguana y cigarro, la música, alcohol y la pasión por Jesús Malverde invadieron la calle Independencia, producto de una fiesta que resulta religiosa, en una religión única, pues así de única es la ciudad que la hospeda.