Recuerdan con misa en Culiacán a Cuén Ojeda a dos años de su asesinato

Daniela Flores
25 julio 2026

Angélica Díaz Quiñónez agradeció a quienes han acompañado a su familia desde el asesinato de Héctor Melesio Cuén Ojeda

Familiares y amigos, recordaron este sábado a Héctor Melesio Cuén Ojeda con una misa celebrada en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús, en Culiacán.

La ceremonia religiosa, realizada a las 11:00 horas y organizada por la familia de Cuén Ojeda, fue presidida por el Padre Víctor Murillo.

Entre los asistentes estuvieron su viuda y Diputada local por el Partido Sinaloense, Jesús Angélica Díaz Quiñónez; el Diputado local y compañero de bancada, Víctor Antonio Corrales Burgueño, así como el dirigente del PAS, Robespierre Lizárraga Otero y trabajadores de la Universidad Autónoma de Sinaloa.

Durante la homilía, el sacerdote pidió por el eterno descanso de Cuén Ojeda y de todas las personas fallecidas a raíz de la violencia en Sinaloa.

Asimismo, señaló que el ejemplo de vida de Cuén Ojeda debe motivar a las personas a seguir trabajando por los demás.

“Ustedes saben muy bien el fruto que ha dejado en su corazón, en su mano. El sinfín de historias que se pudieran contar. Una persona simple, sencilla, de rancho que supo sacarle provecho a sus talentos para hacer mucho bien a los demás”, destacó.

“Gente con talento que nos ayude a crecer en nuestra vida, en nuestro trabajo, en nuestra ciudad, son de las que lamentamos mucho que no estén con nosotros”.

“Por Héctor Melesio Cuén y por tantos hermanos, amigos, conocidos que han fallecido”.

Al concluir la celebración, Díaz Quiñónez agradeció a quienes han acompañado a su familia desde el asesinato de Cuén Ojeda.

“Gracias a cada una de las personas que durante tantos años nos han acompañado con sus oraciones, su cercanía y su muestra de solidaridad”, expresó.

Aseguró que su legado permanece vigente y señaló que continuarán honrando su memoria a través de los valores que defendió, como el trabajo, la educación, la lealtad, el compromiso y el amor por Sinaloa.

“Confiamos en la promesa de Dios de que la muerte no es el final, sino el inicio de la vida eterna. Esa esperanza es la que nos sostiene y nos permite recordar su vida con gratitud”, dijo.