Su tesoro: convivir con sus nietos
"Lolita Rivera de Cavazos y Francisco Cavazos Daher hablan sobre la satisfacción de compartir la vida con los herederos de sus hijas"
MAZATLÁN.- Durante una celebración nacional, 20 de noviembre de 1971, Lolita Rivera de Cavazos y Francisco Cavazos Daher contrajeron matrimonio, que fructificó con cuatro hijas, Laura, Cecilia, Marcela y Adriana.
Ellas ya también hicieron su vida y, como Lolita comenta, les han regalado siete nietos hasta hoy, lo que considera una alegría y, sobre todo, volver a empezar su rol como papás, pero por segunda vez.
"Vuelves a tener niños chiquitos en tu casa y sientes una alegría inmensa de ver que nuestras hijas nos están regalando esos nietos, otra vez empezar, ayudarles a ellas y enseñarles, pues nadie se casa sabiendo ser mamá", comparte.
Aunque no es una labor tan constante como con los propios hijos, ya que Francisco reconoce que los nietos llegan a su casa y solo están por un rato o unos cuantos días, pero es el momento ideal para convivir con ellos.
"Los nietos vienen o te los dejan un fin de semana y regresan por ellos, pero hay que apoyar a los hijos con todo lo que uno pueda. Yo convivo más con los varones y me los llevo a andar en las camionetas antiguas que tengo", amplía.
La pareja convive con sus nietos de manera constante, aunque Francisco reconoce que no es una labor de 24 horas como con los propios hijos y él realiza más actividades con los varoncitos que con las niñas.
"Me los llevo por el Malecón, vamos a la playa y cuando vienen las motos, vamos a verlas. En resumen, es lo que hago yo normalmente en mis fines de semana y me los llevo a comer a todos, incluyendo los yernos", comenta sonriendo.
Lolita, por su parte, plantea que se lleva más con las nietas, con quienes comparte la coquetería femenina de pintarse las uñas, regalarles collares y accesorios que ella ya no usa, así como enseñarles a hornear pasteles.
Ante la realidad actual
Los dos coinciden que en estos tiempos, ambos padres trabajan, y en su caso, Francisco tenía que viajar por cuestiones laborales, por lo que Lolita se encargaba de las hijas, pero él siempre permanecía al pendiente.
"En mi época, quien se encargaba directamente de las niñas era mi señora, yo viajaba mucho, pero aun así estaba al pendiente. Ya con los nietos, es diferente, pues se disfrutan más, aunque eso no quiere decir que no convivía con mis hijas", aclara.
Actualmente, los pequeños con papá y mamá que trabajan son prácticamente hijos de guardería, que solo ven a sus papás en la mañana y en la noche, situación que una de las hijas de la pareja también vivió.
"Es muy difícil porque no pueden dejar el trabajo, pero yo le recomendé a una de mis hijas que estuviera más con sus niños; yo le ayudaba con lo que podía, pero piñatas y festivales, apenas ella", recuerda Lolita.
"Mi hija se tuvo que buscar otro trabajo, que no es fácil ahora, pero tiene uno que estar con los hijos el mayor tiempo posible, sobre todo por los valores, como el de la educación".
Y partiendo de ese valor que menciona Lolita, su esposo cree que se debe aprender, primeramente, en el hogar, que es en donde reside la formación del niño como futuro adulto de bien.
"Los valores realmente se aprenden en tu casa, lo que te enseñan tus padres. En generaciones más atrás, había hora de salida y llegada, pero ahora, de una forma u otra, se confunde libertad con libertinaje", opina Francisco preocupado.
"Los papás deben estar enterados con quién andan sus hijos, a dónde van y es ahí cuando deben estar pendientes de su educación, pues la escuela está para apoyar esa formación que los jóvenes ya traen de sus casas".
Un viaje inolvidable
Hace poco, la pareja invitó a sus siete nietos de viaje a Disneylandia, incluyendo a sus cuatro hijas, que corrió por cuenta de ellos y quedó grabado para siempre en el recuerdo de todos.
"Nos llevamos a las cuatro hijas, los siete nietos y nos fuimos mi señora y yo, como unos ocho días a Disneylandia, y pues hay que preguntarle a ellos cómo nos fue allá", sugiere Francisco.
"Ya habíamos ido con las hijas a Disneylandia", Lolita interviene, "pero cuando fuimos con los nietos, sentí una emoción que no la puedo explicar. Íbamos entrando, yo iba llore y llore porque jamás pensé que Dios me iba a dar esa maravilla".
Con solo recordar, los ojos de la dama se cristalizan por las lágrimas que pugnan por salir, pero ella logra contenerlas, mientras los nietos, presentes en la charla, dicen que efectivamente, ella lloró en ese viaje.
"Tenemos siete nietos y Cavazos tiene siete letras; les mandaron a hacer unas camisetas y por atrás le pusieron Cavazos para reconocerlos, como en Disneylandia hay mucha gente, nada más veíamos alguien de amarillo y eran los nietos", relata Francisco.
¿Cómo se sienten siendo abuelos?
"Más motivados, mucho más motivados. Te sientes cansada porque ya son más años que uno tiene y eso es normal, pero gracias a mis nietos, yo aún estoy activa y es por ellos", concluye Lolita con sonrisa de satisfacción.
"Una debe estar también al pendiente de la educación de sus nietos, inculcarles el respeto por las personas porque todos somos iguales. Para mí, es una satisfacción enseñarle eso y disfrutar a mis nietos".
Lolita Rivera de Cavazos
"Debemos disfrutar a los nietos, pues el tiempo pasa y cuando tú quieres convivir de alguna forma o tratar de decir que los quieres, se te va. Hay que aprovechar los nietos, convivir con ellos y darles alguna enseñanza".
Francisco Cavazos Daher
NIETOS
Fernando y Rodrigo Jiménez Cavazos, Renata e Isaac Arellano Cavazos, Ana Cecilia y José Luis Tostado Cavazos, y Victoria Gómez Cavazos.