Tras vivir una semana en la central camionera, David Malpica agradece la ayuda del padre Miguel Ángel Soto
"Es asaltado y permanece cinco días varado en la central camionera, sobreviviendo con bolillos y agua; hoy el oriundo de Reynosa, Tamaulipas agradece al sacerdote la ayuda que le brinda"
Después de haber pasado cinco días varado en Culiacán, “viviendo” en los pasillos de la Central de Autobuses, con hambre e incomodidades al lado de su esposa, después de haber sido asaltado, hoy David Malpica García agradece el apoyo del Padre Miguel Ángel Soto, quien le brindó comida, cobijo y hasta trabajo.
Él es oriundo de Reynosa, Tamaulipas, y desde hace un mes trabaja con el Padre Soto, apoyándolo en el centro de acopio del Templo de Nuestra Señora del Carmen, recibiendo y despachando las donaciones que ahí se realizan, además de apoyar en el comedor comunitario.
“Mi esposa y yo llegamos a Culiacán hace un mes para el velorio de mi suegro, y después de unos días nos regresaríamos, pero aquí me asaltaron saliendo del cajero, me quitaron todo lo que traía para comprar los boletos en la central camionera, y pues ya no pude, y no había quién nos ayudara porque no somos de muchos recursos económicos”, compartió Malpica García.
Platicó que se comunicó con su mamá para pedirle apoyo, quien consiguió la cantidad de 200 pesos, los cuales le depositó.
“Ante esto, pues no nos quedó otra que quedarnos en la central camionera, ahí estuvimos viviendo cinco días, durmiendo en el suelo, y con los 200 pesos, lo único que pude comprar fue bolillos y agua.

David compartió que, buscando salir de esa situación, pidió en la central los dejaran hacer limpieza, que les dieran trabajo de lo que fuera para conseguir algún peso y juntar así para sus boletos de viaje, pero la petición les fue negada.
“Fueron cinco días muy difíciles, estuvimos sobreviviendo con bolillos, un poco de frijoles y agua, fue una experiencia muy fea, y la cosa se puso peor, porque nos sacaron de la central al quinto día, así sin más, ya no podíamos estar ahí”, recordó.
Un vigilante en la central les recomendó que acudieran a Cáritas Diocesano, donde podrían apoyarlos, y tras una larga caminata, al llegar al lugar lo encontraron cerrado.
Desesperado por la situación, otra persona le contó de la Casa del Migrante, la cual dirige el Padre Miguel Ángel Soto, a quien David se pudo acercar a pedirle ayuda, enviándolos el sacerdote a dicho recinto donde ambos encontraron cobijo, comida y hasta trabajo.
“Ahorita estamos en la Casa del Migrante, el Padre Miguel sabiendo nuestra situación nos ofreció trabajo, mi esposa Viviana labora en la cocina, ayudando a preparar la comida, yo barro el patio, limpio, y por las tardes estoy en la iglesia, apoyando al padre en lo que necesite en el centro de acopio”, destacó.
Resaltó estar agradecido con el sacerdote, ya que gracias a él pudieron encontrar un techo donde pasar la noche, comida, correspondiendo con su trabajo, admiración y respeto.
Malpica García comentó que sus planes son regresar a su tierra, y reunirse con su hija, quien tiene un año y cuatro meses, y a quien no ven desde hace más de un mes, dejándola al cuidado de los padres de él.
En Reynosa trabajaba como supervisor en una empresa embotelladora de refresco, trabajo que perdió al no poder regresar en el tiempo que le indicaron.
“La vida sigue, y no hay que agüitarse por eso, perdí mi trabajo, pero espero pronto si Dios quiere salir de ésta”, señaló.
De Culiacán resaltó que es un lugar muy bonito, donde la gente apoya al necesitado, además de contar con distintos atractivos, como el malecón, el Jardín Botánico, El estadio de Los Dorados, La Lomita, entre otros, señaló David.
“Si Dios quiere esta semana posiblemente nos regresemos a Reynosa, y a los sinaloenses quiero decirles muchas gracias, sobre todo el Padre Miguel, porque sin su ayuda quién sabe cómo nos hubiera ido, y no tengo palabras para agradecerle todo lo que nos ayudó, que Dios lo bendiga siempre, porque él ayuda a los demás”, resaltó.