Urge CESP reeducar la masculinidad ante repunte de feminicidios y violencia familiar en Sinaloa

Ubaldo Robles
23 mayo 2026

Señalan que la violencia familiar se mantiene como el delito con mayor número de carpetas de investigación, arraigado en una cultura donde se enseña a los hombres a ser agresivos

La escalada de violencia en el estado ha alcanzado niveles alarmantes por las organizaciones criminales y una cultura de masculinidad agresiva que está violentando la vida de los sectores más vulnerables de la sociedad sinaloense mediante feminicidios y violencia familiar.

Miguel Calderón Quevedo, coordinador general del Consejo Estatal de Seguridad Pública, advirtió que la delincuencia organizada ha dejado de lado el respeto e involucra a civiles ajenos a los conflictos.

“No respetan códigos. Lamentablemente, hemos contabilizado entre las víctimas a adultos mayores, mujeres, niñas, niños, es decir, se están llenando con la parte más vulnerable de la sociedad sinaloense”, informó Calderón Quevedo.

Las estadísticas reflejan que adultos mayores, mujeres, niñas y niños están siendo contabilizados entre las víctimas directas de la violencia.

La reciente ola de violencia ha puesto el foco en la vulnerabilidad de las mujeres.

Tras casos de feminicidio, compartió que es innegable que los perpetradores ya no respetan códigos, yendo tras lo que se considera la parte más frágil de la población.

Ante este escenario, se exhortó a las familias de los generadores de violencia para que apelen a la humanidad de sus parientes y privilegien el diálogo.

El CESP ha detectado que el delito con mayor incidencia en la entidad, incluso por encima de otros delitos de alto impacto, sigue siendo la violencia familiar.

Compartió que este fenómeno encabeza el número de carpetas de investigación, tiene un trasfondo cultural que es la construcción de la identidad masculina en Sinaloa.

“En Sinaloa nos han enseñado que los hombres no lloran, que no muestran sus sentimientos más nobles”, señaló.

Señaló que socialmente se espera que el varón sea agresivo y esté siempre en la línea de batalla.

Esta educación emocional deficiente ha provocado que la gran mayoría de los perpetradores de la violencia sean hombres y la víctima termine siendo la mujer.

Señaló que el objetivo ante la inseguridad es lograr que la sociedad sinaloense evolucione hacia un comportamiento masculino mucho más civilizado que el que históricamente se ha fomentado.

Calderón Quevedo informó que sin este cambio de paradigma en la crianza y en la percepción de lo que significa ser hombre, Sinaloa seguirá atrapada en un ciclo de violencia familiar y feminicidios que ninguna estrategia policial ha logrado detener por completo.