Urge sector empresarial a convertir las escuelas en motores de transformación social
Advierte líder de Coparmex que la inseguridad y las secuelas de la pandemia han obligado a las instituciones educativas a priorizar el bienestar socioemocional de los estudiantes, en medio de rezagos académicos y limitaciones presupuestales
CULIACÁN._ En medio de un panorama marcado por la inseguridad y el aislamiento, el sistema educativo en la región ha tenido que adaptarse para priorizar la estabilidad emocional de los alumnos por encima de los contenidos académicos tradicionales.
Gabriela Escoto González, líder empresarial de Coparmex, señaló que las instituciones escolares han dejado de ser meros centros de enseñanza para convertirse en refugios socioemocionales ante el clima de violencia que impera, un rol que se suma a los estragos previos dejados por la pandemia.
“Veo esta parte de la violencia que estamos viviendo con una oportunidad enorme de unirnos, de hacer fuerza común y transformar verdaderamente a las escuelas como un motor de conversión, seguridad”, compartió.
El personal docente enfrenta actualmente el desafío de actuar como guías y psicólogos, a pesar de no contar con una formación específica para ello, dijo.
Este esfuerzo se da en un contexto de crisis educativa donde el 70 por ciento de los jóvenes carece de comprensión lectora básica, un problema que no es exclusivo de Culiacán, sino que se manifiesta a nivel nacional.
Desde la perspectiva empresarial, se advierte que la falta de evaluación y los cambios en los modelos educativos han generado un retroceso significativo.
Escoto González señaló que la incapacidad de comprender textos básicos dificulta la incorporación de los jóvenes al sector productivo, donde actualmente se valoran tanto las habilidades blandas como los títulos profesionales.
La problemática estructural se agrava al analizar el presupuesto, ya que el promedio de inversión por estudiante en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es de 14 mil dólares, en México apenas se destinan cerca de 3 mil 200 dólares para la formación integral desde la primaria hasta la universidad.
Esta carencia se refleja en la infraestructura, ya que solo 3 de cada 10 escuelas cuentan con conectividad para desarrollar habilidades digitales.
La líder resaltó que, ante este escenario, se hace un llamado a la sociedad, las familias y el gobierno para exigir políticas públicas que fortalezcan el liderazgo, la comunicación y la resolución de conflictos en las aulas.
Programas como la estrategia Construyendo Paz ya trabajan en secundarias y preparatorias para transformar la vida de los jóvenes, ayudándoles a descubrir su vocación y potencial a pesar de las adversidades.
La meta planteada por los liderazgos sociales es convertir la crisis actual en una oportunidad de unión para que la escuela sea verdaderamente un espacio seguro de integración educativa y social.
Al finalizar agregó que para mejorar, resulta fundamental recuperar las políticas de evaluación y asegurar programas académicos sólidos en matemáticas y lectura, garantizando que la educación sea el motor de transformación que la sociedad requiere.