Ve Pascual cómo la tecnología desplaza el oficio de rotulista
Todas las mañanas sale muy temprano con un carrito de metal y una jaba donde lleva brochas y pinturas, sus herramientas de trabajo, llega al centro de la ciudad y se sienta a esperar a sus clientes
Pascual Álvarez Rodríguez es rotulista, o también llamado letrista, y ha realizado el oficio desde hace 50 años, tiempo en el que ha visto cómo este trabajo es desplazado por los viniles, lonas, mamparas y las nuevas técnicas publicitarias.
Aprendió el oficio cuando era joven, le ayudaba a pintar a un señor y ahí aprendió. Le gustó y con el tiempo se dedicó de lleno a pintar carteles y anuncios de los comercios de la colonia Zapata y el centro de Culiacán.
Tiene 71 años de edad y vive solo. Su esposa murió y tiene dos hijas.
Se rehúsa a aceptar su ayuda, pues dice que todavía puede mantenerse solo.
Todas las mañanas sale muy temprano con un carrito de metal y una jaba donde lleva brochas y pinturas, sus herramientas de trabajo, llega al centro de la ciudad y se sienta a esperar a sus clientes.
También visita las colonias y recorre las calles ofreciendo sus servicios. Asimismo tiene clientes que lo llaman para un retoque o un nuevo servicio.
El costo de un anuncio varía según el trabajo que pida el cliente, el tamaño, los colores que se utilicen y la cantidad de información que se desee incluir.
“Yo tengo un sistema que se llama bueno, bonito y barato”, explica Pascual Álvarez.
Según las características del anuncio es el tiempo que tarda en elaborarlo, pero dice Pascual que se conforma con hacer uno al día, ya que no siempre tiene trabajo.
Expresa con nostalgia cómo los tiempos han cambiado, pues antes eran muchos los comercios que pedían rótulos, mientras que ahora los comercios hacen uso de la tecnología con publicidad digital, lonas impresas y anuncios led, situación que genera que el trabajo del rotulista esté quedando en el olvido.