Violencia cotidiana en Culiacán genera desensibilización social y daño emocional, advierte psicólogo

Daniela Flores
26 febrero 2026

Especialista señala que la exposición constante a hechos violentos provoca un proceso de normalización en la sociedad, afecta la salud mental y puede disminuir la capacidad de las personas para experimentar emociones

La exposición constante a hechos violentos en Culiacán ha generado un proceso de desensibilización social que impacta la salud mental de la población y altera la forma en que las personas reaccionan ante la violencia, advirtió el psicólogo clínico Paulo Antonio Carlón García.

El especialista explicó que la normalización de la violencia ocurre cuando situaciones como balaceras, desapariciones o quema de inmuebles dejan de percibirse como extraordinarias y comienzan a asumirse como parte de la vida cotidiana.

Señaló que este proceso responde, en gran medida, a un mecanismo de autoprotección psicológica, ya que las personas necesitan continuar con sus actividades diarias pese al entorno de inseguridad.

“Nosotros tenemos que continuar viviendo, tenemos que continuar haciendo nuestra propia vida y en función de ello es que tendríamos que hacer alguna situación de desensibilización es por salud... pero evidentemente todas las personas, la mayoría de las personas estamos dañados por este también fenómeno de inseguridad”, resaltó.

Sin embargo, advirtió que esta desensibilización puede tener efectos negativos en el bienestar emocional.

Entre las principales afectaciones, indicó que las personas pueden perder sensibilidad no sólo ante la violencia, sino también en otros aspectos de la vida, lo que reduce su capacidad de experimentar plenamente emociones como la alegría o el placer.

“Pudiera desensibilizarnos en algunos otros aspectos que fueran favorables en la vida misma... por ejemplo, cuando vienen los momentos de alegría no los vamos a vivir intensamente o cuando vienen los momentos de placer de hacer actividades que nos generan placer ya no nos vamos a disfrutar como lo hemos hecho con antelación”, advirtió.

El especialista explicó que, aunque este mecanismo ayuda a sobrellevar el contexto de inseguridad, también puede generar daños psicológicos a largo plazo, por lo que recomendó buscar apoyo profesional en caso de presentar síntomas como ansiedad o depresión, especialmente tras vivir directa o indirectamente situaciones violentas.

Asimismo, advirtió que menores de edad son más vulnerables a los efectos emocionales de la violencia debido a que cuentan con menos herramientas para enfrentar estos eventos, mientras que los adultos, aunque tienen mayores recursos emocionales, también pueden requerir atención especializada.

“Los adultos contamos con más recursos para poder enfrentar situaciones de esta naturaleza, porque somos más maduros. Sin embargo, habría ocasiones en que sí necesitaríamos acudir a un especialista en conducta humana porque pudiéramos desarrollar algunos síntomas como la depresión o la ansiedad”, señaló.

Desde hace casi 18 meses, Culiacán enfrenta una crisis de seguridad derivada de la violencia generada en septiembre de 2024, tras la fractura del Cártel de Sinaloa.

Desde entonces, han aumentado los delitos de alto impacto no solo en la capital del estado sino en diversos municipios de Sinaloa.

Principalmente se han registrado enfrentamientos armados, homicidios dolosos en zonas públicas, quema de negocios, privaciones ilegales de la libertad, desapariciones forzadas y robo de vehículos.