Violencia en Mazatlán rebasó estrategia de seguridad pese a despliegue militar, acusa PAN
Wendy Barajas Cortés cuestionó los resultados de los operativos y advirtió que la inseguridad también golpea al turismo, los negocios y el empleo
La presidenta del PAN en Sinaloa, Wendy Barajas Cortés, afirmó que la violencia en Mazatlán evidencia las limitaciones de la estrategia de seguridad, pese a la presencia de elementos militares y las visitas de funcionarios federales a la entidad.
Al referirse a los hechos violentos registrados en el puerto, entre ellos el abandono de restos humanos en el Palacio Municipal el martes, sostuvo que el despliegue de fuerzas de seguridad no se ha traducido en una reducción de los delitos.
“Lo que pasó el día de ayer en el Ayuntamiento de Mazatlán es una muestra más de que la violencia en Sinaloa está desfasada y que las autoridades están rebasadas y de lo que dicen que hacen, pues no funciona”, declaró.
Barajas Cortés cuestionó que continúen los hechos violentos mientras se refuerza la presencia de fuerzas federales y se anuncian nuevas acciones de seguridad.
“Por más activos elementos activos que nos traigan a Sinaloa, pues no está funcionando”, sostuvo.
También criticó las condiciones en las que descansan algunos elementos militares desplegados en el Estado, y cuestionó si el esfuerzo de las corporaciones está produciendo los resultados esperados.
Indicó que la inseguridad está afectando la imagen turística de Mazatlán y la actividad económica del municipio, donde el turismo representa una fuente importante de ingresos para distintos sectores.
“Ya se ve el cierre de negocios, ya se ve el despido de personas, ya se siente que la economía está muy mal en Sinaloa”, afirmó.
Barajas Cortés advirtió que las consecuencias no se limitan a los establecimientos turísticos, pues también alcanzan actividades como la pesca, la acuacultura, la agricultura, la ganadería y el turismo rural.
Consideró que la persistencia de la violencia dificulta la recuperación económica y la supervivencia de las empresas, además de afectar la percepción que visitantes y potenciales inversionistas tienen del puerto.
Aunque reconoció que la población ha resistido las consecuencias de la inseguridad, sostuvo que eso no significa que deba acostumbrarse a vivir bajo esas condiciones.
“Yo quiero salir a dar buenas noticias, pero ¿cómo? No podemos tapar el sol con un dedo”, expresó.