Viven en Culiacán el Viernes Santo; llama Obispo a reflexionar ante falta de amor en la ciudad

Ubaldo Robles
03 abril 2026

El líder religioso vincula el sacrificio bíblico con la realidad local, señalando que el sufrimiento y la falta de amor que vivió Jesús se manifiestan hoy en las familias y comunidades de Culiacán

En un ambiente de silencio y reflexión, la comunidad católica de Culiacán se reunió este Viernes Santo para conmemorar la pasión y muerte de Jesucristo, un espacio para reconocer la falta de amor que también padece la ciudad.

El Obispo de la Diócesis de Culiacán, Jesús José Herrera Quiñonez, compartió que desde temprana hora, la Catedral y diversos templos de la capital sinaloense realizaron el tradicional Viacrucis, donde los fieles meditaron sobre el camino de Jesús hacia la cruz.

“Esta pasión de Cristo se sigue realizando en medio de nuestra ciudad de Culiacán, que también experimenta falta de amor”, expresó el Obispo.

Por la tarde, la liturgia central se enfocó en la narración de la pasión según San Juan, destacando la entrega de la vida de Jesús por la humanidad.

Durante su mensaje, el jerarca católico vinculó el sacrificio bíblico con la situación actual que atraviesa la sociedad culiacanense.

Señaló que la pasión de Cristo se sigue manifestando en las familias y comunidades de Culiacán, una ciudad que, dijo, experimenta sufrimiento, dolor, traición, abandono, miedo e injusticias.

Además, subrayó que el mensaje de este día busca dar sentido a esas realidades.

A diferencia de otros días, este viernes no se celebró la sagrada misa, sino una celebración de la palabra con comunión, utilizando hostias consagradas desde el Jueves Santo.

La liturgia se dividió en tres momentos fundamentales como la proclamación de la Palabra, la oración universal y la adoración de la cruz.

Sobre la adoración de la cruz, el Obispo aclaró que no se debe ver como un instrumento de muerte, sino de salvación.

Al venerarla, los fieles expresan su voluntad de cargar con sus propias cruces cotidianas.

En un gesto de apertura, se llevó a cabo la oración universal, donde la Iglesia pidió no solo por los católicos, sino por gobernantes, personas de otras religiones como judíos, y por todos los hombres y mujeres del mundo.

“La Iglesia tiene una misión y su misión es orar por todos”, puntualizó.

También envió un saludo a la ciudadanía, deseando que vivan estos días con la conciencia de que Dios camina con ellos.

Finalmente, la Iglesia hizo un llamado a los creyentes a mantenerse en silencio hasta la noche del sábado, cuando se celebre la Pascua de la Resurrección.