Bo Bichette inicia su redención con batazo decisivo en triunfo de los Mets
Nueva York supera a Cardenales de San Luis en el arranque de la serie
SAN LUIS._ Allá por enero, en su conferencia de presentación, a Bo Bichette le preguntaron sobre los desafíos únicos de jugar en Nueva York.
“No creo que nada pueda prepararte para Nueva York”, respondió Bichette. “No soy ajeno a que Nueva York es un reto. No le huyo. Estoy listo para ello y me emociona. Estos aficionados te exigen, y creo que como jugador que quiere ser su mejor versión, eso solo es algo positivo”.
Dos meses y medio después, en el tercer juego de la temporada regular, Bichette ya estaba escuchando abucheos en el Citi Field. Respondió de la mejor manera que sabe: asumiendo toda la culpa, respetando el derecho de la afición a abuchear y prometiendo ser mejor.
Es lo suficientemente difícil manejar ese tipo de actitud fuera del terreno, y aún más darle la vuelta tan rápido dentro de él. Un día después de hacer esos comentarios, Bichette conectó un sencillo productor que puso arriba a su equipo la noche del lunes en el Busch Stadium, guiando a los Mets a una victoria de 4-2 sobre los Cardenales.
Ambos equipos anotaron en el primer inning antes de que los abridores Clay Holmes y Kyle Leahy entraran en ritmo. Los Mets no volvieron a atacar hasta el quinto, cuando Carson Benge abrió con sencillo y Francisco Lindor recibió base por bolas. Dos bateadores después, Bichette conectó un sencillo a 106.8 mph hacia la banda contraria, casi perdiendo el equilibrio por la fuerza de su swing.
Los Mets sumaron dos carreras más en el siguiente inning, con un doble productor de Jared Young y una base por bolas con las bases llenas del astro dominicano Juan Soto, asegurando que el hit de Bichette se mantuviera como la carrera de la ventaja.
Bichette estuvo cerca de añadir otro batazo importante en el sexto, cuando conectó una línea de 99.1 mph con las bases llenas directo al guante de Jordan Walker. Terminó de 5-1 con dos carreras impulsadas y sin ponches, tras batear de 14-1 con ocho ponches en la serie inaugural de los Mets ante los Piratas.