Edward Cabrera demuestra por qué era tan codiciado por los Cachorros en sólida victoria

Noroeste/Redacción
30 marzo 2026

El dominicano lanzó seis entradas en un hit y cinco ponches para el triunfo de Chgicago sobre los Angelinos

CHICAGO._ Los Cachorros habían puesto sus ojos en el dominicano Edward Cabrera desde hace algunos años. Era un lanzador que parecía listo para alcanzar otro nivel como abridor en Grandes Ligas y uno que podía explotar ese potencial bajo la estructura de pitcheo de Chicago.

La noche del lunes, Cabrera finalmente subió al montículo en el Wrigley Field como la gran adición de la temporada muerta a la rotación de los Cachorros. Los del Norte de Chicago consiguieron a su hombre en un cambio de alto perfil con los Marlins en enero, y el derecho demostró exactamente por qué era tan codiciado en una victoria de 7-2 sobre los Angelinos.

“Ha tomado esto, el ser un Cachorro, como un verdadero nuevo comienzo en su carrera”, dijo el mánager Craig Counsell. “Y un comienzo fresco. Y eso te emociona. Creo que él está emocionado de que este día finalmente haya llegado”.

Cabrera lo dejó claro en el sexto inning, cuando lanzó una curva que cayó de forma pronunciada y evitó el bate de Zach Neto, de Los Ángeles, para un ponche que puso fin a su labor. El espigado lanzador terminó su movimiento girando sobre su pierna izquierda, cerrando con unos saltos y un enfático golpe de su guante.

En su debut con los Cachorros, Cabrera, de 27 años, dominó a la ofensiva de los Angelinos durante seis innings en blanco, saliendo del montículo con cinco ponches, una base por bolas y apenas un hit permitido. Ese único daño llegó con un sencillo sólido de Nolan Schanuel hacia el jardín derecho en el cuarto inning, rompiendo el inicio de 10-0 de L.A. en el juego.

Cabrera lució en total control antes y después de ese sencillo.

“Pulso lento”, dijo el receptor Carson Kelly. “Creo que eso es lo que buscas en un lanzador así. Pienso que seguirá mejorando. Estuvo tremendo esta noche, con buen comando de todos sus pitcheos”.

Cabrera les dio a los fanáticos de los Cachorros una muestra de por qué el club había entablado conversaciones de cambio con los Marlins incluso antes de este invierno. Su debut era especialmente intrigante, luego de que el prospecto Top 100 Owen Caissie, uno de los tres enviados a Miami en el cambio, conectara un jonrón de oro para los Marlins el domingo.

La sólida primera impresión de Cabrera marcó la primera vez desde el 16 de julio de 2017, con José Quintana, que un lanzador no novato en su debut con los Cachorros lanza al menos seis innings en blanco. Hay que remontarse al 6 de abril de 1993 para encontrar el último debut de un no novato con al menos seis innings sin permitir carreras y no más de un hit permitido, cuando lo hizo José Guzmán.

El derecho se apoyó principalmente en su característico cambio de velocidad, con 26 lanzamientos, y luego combinó su recta de cuatro costuras, 23, y su slider, 18. También utilizó 11 curvas, generando tres swings fallidos de los 15 totales con ese pitcheo. Además, provocó siete outs por la vía del rodado, incluido un doble play.

El derecho recibió amplio respaldo de la alineación de Chicago, que anotó tres carreras tanto en el primer como en el tercer inning. Kelly coronó el primer ataque con un sencillo flojo al central que remolcó dos carreras. Luego, Ian Happ encendió el siguiente rally con un jonrón solitario en el tercero, su tercer vuelacercas en la misma cantidad de juegos.

Tras la victoria, a Cabrera le preguntaron qué recordaría más de su debut con los Cachorros.

“Para mí, todo el juego”, dijo a través del intérprete del equipo, Fredy Quevedo Jr. “Salir ahí y poder ayudar al equipo a ganar”.

Kelly tenía otra imagen en mente.

“No dejo de pensar en la curva que le lanzó a Trout”, comentó el receptor.

Frente a la estrella de los Angelinos, Mike Trout, en el primer inning, Cabrera se encontró en cuenta llena tras abrir con un slider y luego tirar seis rectas consecutivas en la parte alta de la zona. Eso incluyó su pitcheo más rápido de la noche, a 98.1 mph. En el octavo lanzamiento, el derecho soltó una curva que hizo abanicar a Trout.

“Cuando haces eso en el primer inning”, dijo Kelly, “marcas la pauta”.

Fue una gran manera de sacudirse cualquier nervio en su debut ante una asistencia anunciada de 36,702 aficionados en el Wrigley.

“Para ser sincero, sí hay una gran diferencia”, aseguró Cabrera sobre lanzar en el ambiente intenso del Wrigley.

Pero nunca lo sacó de concentración.

“Estaba muy enfocado”, destacó Counsell. “Probablemente tuvo un poco de nervios al salir, algo normal. Deberías tenerlos. Pero me pareció que estuvo completamente concentrado”.