Óliver Pérez, guinda hoy y siempre

Noroeste/Redacción
27 junio 2020

"El ligamayorista rememora su paso por la Gran Carpa"

CULIACÁN._ Uno de los lanzadores mexicanos con más brillante trayectoria en Ligas Mayores, que, además, se ha encargado de poner en alto el nombre de Culiacán en el mapa, es el siempre guinda: Óliver Pérez.

El lanzador de los Tomateros de Culiacán está a punto de establecer una nueva marca, con la mayor cantidad de temporadas en MLB para un pelotero nacido en México (18), superando a Aurelio Rodríguez, Fernando Valenzuela y Juan Gabriel Castro.

Ante eso, comenta sus primeras impresiones en su debut con los San Diego Padres, retirando a Ichiro Suzuki por la vía del ponche.

“Son 18 años, pero uno como deportista piensa que fue ayer porque el tiempo vuela, son cosas que se quedan en el recuerdo, tantas cosas que han pasado, altas y bajas.

"El día de mi debut fue muy especial, como lo he comentado en una entrevista, yo a Ichiro lo veía en los videojuegos, lo usaba para batear, y en el momento que me tocó tirarle dije yo: ‘¿qué está pasando aquí, me metí al videojuego o qué?’ Ya que lo ponché, uno se relaja poquito y ya sabe dónde está”.

El año 2002 fue de gloria para el serpentinero, que después de conseguir un campeonato con los Tomateros, cumplió el sueño de lanzar la Gran Carpa.

“Ese año me tocó ser campeón aquí con Culiacán, la Serie del Caribe era prácticamente al día siguiente, llegas a Venezuela, juegas, quedamos campeones y tenía que reportar a Estados Unidos, empecé en clase A+, me subieron a Doble A, tuve cuatro juegos y me subieron, subí muy rápido y me sorprendió".

"Normalmente cuando uno está en las menores piensas que irás liga por liga, pero a mí me tocó antes del Juego de Estrellas, tres meses y medio llegué a Grandes Ligas y yo no lo podía creer hasta que ponché a Ichiro, porque hasta que tú llegas a la loma es cuando sientes que estás ahí”.

Una trayectoria tan extensa no es para nada sencilla, y Pérez confesó uno de los consejos más significativos que le ayudaron a forjar una carrera de éxitos.

“Uno como joven cada vez que pitcha quiere ver cuántas millas está tirando, a veces a uno no le importa si le sacan siete carreras o lo que sea, mientras esté tirando duro uno. Me enseñó mucho pasar de Pittsburgh a Mets, porque con Mets tuve la suerte de tener a Pedro Martínez, a El Duque, y me decían 'lo que pasa contigo es que todos los pitcheos quieres dejarlos al 100 por ciento, tú debes enseñarte a administrar y de vez en cuando vas a tener que meter el brazo, ahí donde puedes pitchar un 95-97, pero aprende a pinchar de 90-94 y así vas a durar más tiempo'. Me empecé a administrar mi fuerza para tener más éxito”.

Nunca ha dejado de soñar, pero sobre todo de esforzarse por conseguir sus objetivos, y uno de los más grandes para Óliver, según lo describe, es enaltecer a su país y, por supuesto, a su ciudad natal, Culiacán.

“El sueño siempre lo tiene uno, se pone metas, pero en el deporte uno se da cuenta hasta que ya se está retirando ves todo lo que has logrado, yo diría que es lo bonito del deporte, que nunca dejas de luchar hasta el final, y son de las cosas que a uno lo motivan para seguir adelante, porque claro que a uno le gusta saber que está a punto de empatar un récord, que estar cerca de esto, son cosas que motivan y en el caso mío poner en alto el nombre de Culiacán, Sinaloa y claro que México”.

Pérez, de 38 años, ha visto actividad con los guindas en 12 temporadas. Donde acumula 209 innings lanzados en 116 encuentros. Su récord de por vida es de 10-15 con una efectividad de 3.01. Y, tras el cariño que siempre ha demostrado por el equipo guinda, se ha posicionado como uno de los actuales ídolos.

“Yo a Tomateros de Culiacán lo llevo en el corazón y cuando no estoy jugando ustedes saben que siempre me ven en el estadio, en las tribunas, en el dugout visitando a mis compañeros, como todo un culichi, tengo el privilegio de estar en el dugout con ellos y son cosas que se tienen que agradecer y disfrutarlas”, confesó.

Cabe destacar que en su última temporada en MLB, participó con los Indios de Cleveland. Su récord fue de 2-4 con 3.98 en 67 encuentros en los cuales lanzó 40.2 innings.