El Barcelona desmonta al Lyon a ritmo de vértigo y conquista su cuarta Champions
Las blaugranas golean 4-0 con tantos de Ewa Pajor y Salma Paralluelo, quienes anotaron dos cada una
El Barcelona se apartó este sábado de su habitual dominio de la posesión y se reinventó con un futbol más directo para desarmar al rey de Europa con ocho títulos, el Olympique de Lyon (4-0), y conquistar así su cuarta Liga de Campeones femenina en la final disputada en el Ullevaal Stadion de Oslo.
El conjunto que dirige Pere Romeu sufrió durante una primera mitad en la que Cata Coll y un gol anulado a Lindsey Heaps le salvaron. En la segunda parte, el partido cambió de dueño y los dobletes de Ewa Pajor y Salma Paralluelo devolvieron al cuadro catalán al trono continental dos años después para igualar al Eintracht Fráncfort en el segundo escalón histórico del palmarés.
El respeto mutuo encogió las piernas de dos gigantes acostumbrados a pisar este escenario -12 finales para el Lyon, 7 para el Barcelona-. Pérdidas impropias, controles demasiado largos y pases sin destino dibujaron un inicio espeso, como si Europa pesara demasiado incluso para sus reinas habituales.
El Barcelona era el único que, a ratos, lograba darle sentido al balón desde atrás. El Lyon, en cambio, se atascaba cuando tenía que iniciar la jugada. Y de esa pequeña grieta nació el primer aviso azulgrana. Graham robó arriba, aceleró y sirvió atrás para Alexia, que llegaba desde segunda línea, pero su disparo salió demasiado mordido.
El cuadro galo, sin embargo, tardó poco en enseñar su colmillo más reconocible: el balón parado. Bacha colgó un centro preciso y Renard entró como una flecha desde atrás. Coll respondió con una mano de reflejo puro, pero el rechace quedó suelto en el área y Heaps lo empujó a la red. El silencio cayó sobre el fondo teñido de azulgrana, aunque apenas duró unos segundos: la estadounidense partía adelantada y el gol fue anulado.
El conjunto azulgrana entendió que ante el rey de Europa no existe margen para el error. Y reaccionó de inmediato. Alexia levantó la cabeza y filtró un pase picado a la espalda de la defensa. Renard y Endler dudaron, ninguna atacó el balón, y Pajor intentó definir por arriba ante la salida tardía de la guardameta chilena, pero el remate se marchó rozando el lateral de la red.
Aquella ocasión, sin embargo, fue apenas un destello aislado. A partir del ecuador de la primera mitad, el Lyon se adueñó del escenario y empujó al conjunto azulgrana hacia su área. Alexia salvó un remate claro de Hegerberg, Batlle desvió un disparo peligroso de Brand y Coll voló para mandar a córner una falta de Bacha.
El cuadro que dirige Pere Romeu estaba tocado, pero no hundido. Y en el tramo final de la primera parte encontró, el Barcelona encontró una vía de escape: presión alta y verticalidad inmediata tras robo. Pajor remató al lateral después de una recuperación de Serrajordi, y poco después Graham culminó un contraataque con un zurdazo que se marchó desviado.
Porque, pese al sufrimiento y a los minutos de dominio rival, el campeón español cerró el primer tiempo con la sensación de que incluso en la agonía había encontrado una salida.
Y así lo confirmó tras el paso por vestuarios. En una acción tejida a tres toques, Serrajordi robó, Guijarro condujo y habilitó a Pajor, que, con el hambre de quien ansía su primera ‘Champions’ tras cinco finales perdidas, cruzó el balón para inaugurar el marcador (1-0, min. 55).
El Barcelona, ya en su versión más directa y vertical, elevó aún más la fuerza del golpe. De nuevo una transición rápida, de pocos toques, hasta que un centro raso de Brugts desordenó el área. Salma apareció en el segundo palo, no se precipitó, esperó a Pajor y la polaca, a placer, firmó el segundo (2-0, min. 69) para acercar el título a la capital catalana.
Pudo abrirse el partido minutos después, pero Coll volvió a negarlo. Chawinga se plantó en el mano a mano ante la balear, que emergió de nuevo con una intervención de enorme jerarquía. Le sostuvo la mirada, le ganó el pulso a la duda y desvió el disparo, coronando una actuación de enorme peso bajo palos.
Romeu estaba ganando la batalla en los banquillos a Giráldez. Con la entrada de Bonmatí, el conjunto azulgrana recuperó su versión más reconocible: se adueñó del balón, bajó el ritmo del caos y fue apagando, poco a poco, las últimas resistencias de un Lyon cada vez más desquiciado.
El conjunto francés terminó por hincar la rodilla ante un equipo que aún se reservaba una última sacudida. Paralluelo puso el broche a la final con un doblete: primero, un disparo inapelable a la escuadra (3-0, min.90); después, ya con el Lyon volcado, culminó un contraataque para sellar el rotundo 4-0 definitivo que devuelve, dos años después, la corona continental al Barcelona.