LAFC le da un repaso a Cruz Azul en la Champions Cup y lo deja noqueado
Los angelinos exhibieron las carencias defensivas de La Máquina y prácticamente dejaron sentenciada la serie de cuartos de final
Cruz Azul, el actual campeón de la Concacaf, fue maltratado en su visita al LAFC, el conjunto de Nicolás Larcamón ofreció un juego muy pobre y salió castigado y al borde de la eliminación. Lleva ya La Máquina una seguidilla de partidos muy peligrosa en la que el cuadro cementero se ha desdibujado anímica y futbolísticamente. Un 3-0 que no solo lo pone contra las cuerdas, está al borde del nocaut y del bochorno.
El problema de Cruz Azul pasa por la gestión de partido, es un equipo que muestra una buena cara en el trato de balón, encuentra conexiones, pero se nubla en la última zona, ahí es donde le falta esa chispa de arrebato o atrevimiento. Y después, a nivel defensivo, una pizca de desconcierto acaba con el balón en su red.
De nada le sirvió a La Máquina tener un buen inicio ante el LAFC, un equipo que cedió terreno, no le importó conceder balón a los celestes, parecía que los estaban calibrando, en zona baja, los angelinos de pararon con mucho orden, fueron sólidos y apenas concedieron un remate con la cabeza del Toro Fernández. La Máquina careció de creación, ni Palavecino ni Paradela ejercieron de conductores, tomaban la pelota, pero no gravitaban en ataque.
Empezó a soltarse el LAFC, si bien apenas se había acercado al área de Mier, vinieron esos lapsus de desconcierto en La Máquina que tanto le duelen, primero, una pérdida en medio campo que se conjuntó con una transición, un balón al espacio para Mathieu Choiniere quien aprovechó al descompensación defensiva de los azules y puso un centro al que llegó Heung-Min Son, el coreano le ganó la espalda a los centrales y mandó la pelota al fondo. La figura del LAFC que había pasado desapercibida brilló a la media hora y puso en ventaja a los locales.
La Máquina no encajó bien el gol, no se activó, al contrario, cayó en un letargo futbolístico y no hubo una chispa de arrebato, nadie que levantara la voz ni agitara al equipo cementero. Y tampoco en la banca hubo una reacción, se mantenía la tónica y de nuevo otro lapsus. Choiniere proyectó a David Martínez, el joven venezolano se midió en velocidad a Erik Lira y la realidad es que se comió al capitán cruzazulino en el mano a mano, se lo llevó por piernas y entró al área para batir a Mier al 38’.
Cruz Azul pedía una tregua para tratar de espabilar, porque se salvó del tercero al cierre del primer tiempo. Los angelinos cerraron mejor y La Máquina celebraba el descanso.
Nada cambió tras el paso por vestuarios, Larcamón no agitó al equipo, lo que haya dicho en el vestuario fueron palabras huecas, porque su escuadra no mostró un ápice de mejora, cuando se pedía rebeldía lo que ofrecía La Máquina era parsimonia total.
La falta de actitud y de personalidad en los celestes quedó en evidencia a la hora de partido, David Martínez se levantó como un demonio, una figura a la que respetaron en demasía, el venezolano parecía estrella mundial, los celestes le miraban contemplativos, muy tibios, lo dejaron avanzar desde medio campo, entró como cuchillo en terrón de azúcar y de nuevo doblegó a Mier. El LAFC era martillo y Cruz Azul yunque.
Irreconocible, fue hasta entonces cuando Larcamón cambió, mandó a Rotondi e Ibáñez por Jeremy y el Toro, poco atrevimiento en los cambios cuando el juego le reclamaba una reacción de carácter y de futbol no hubo ni una ni otra.
LAFC no cambió, su plan había salido perfecto, jugando a la contra desnudó y goleó a La Máquina, un equipo desarticulado que no encontró reacción. Cruz Azul necesitará un ejercicio perfecto para el juego de vuelta, visto lo visto, sería mejor declinarse con todo por tener un cierre de Liga Mx a tope, ese es el torneo que más anhela, está claro que las piernas y el plantel no le da para los dos frentes.
El sábado le viene América y el regreso al Banorte, una prueba para revivir en lo anímico y en lo futbolístico, ante las Águilas no se puede permitir una actuación tan pobre.