Los tres partidos que México nunca va a olvidar

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29 mayo 2026

Hay fechas que no se borran. Hay partidos que trascienden el resultado y se convierten en parte de la identidad de un pueblo. Para la afición mexicana, la Copa del Mundo no es solo un torneo: es el escenario donde la Selección ha escrito algunas de sus páginas más emotivas. Repasamos tres de esos momentos que todavía se cuentan en las reuniones familiares, en los bares y en las calles.

Nadie lo veía venir. Alemania llegaba a Moscú como el equipo a vencer: campeón vigente, favorito absoluto, con una generación en su mejor momento. México, en cambio, llegaba con dudas y con la presión de siempre. Lo que pasó el 17 de junio de 2018 en el Luzhniki sorprendió al mundo entero.

Un contragolpe veloz, una definición fría de Hirving Lozano en el minuto 35, y el marcador que nadie imaginaba: México 1, Alemania 0. El partido terminó así. Y las celebraciones que estallaron en Ciudad de México fueron tan intensas que los sismógrafos registraron movimiento. No era un temblor. Era un país entero saltando al mismo tiempo.

El Mundial 2026 vuelve a encender esa ilusión. Cada edición trae sus propias sorpresas, y el mercado de pronósticos refleja esa expectativa: en Bolavip hay una guía completa de apuestas para el Mundial, con análisis, cuotas y mercados de todos los grupos del torneo.

En el fútbol hay goles que se recuerdan por su importancia, y otros que se recuerdan por su belleza. El de Jared Borgetti ante Italia pertenece a las dos categorías.

Era la fase de grupos. México enfrentaba a una Italia que acumulaba tres títulos mundiales. En una jugada que combinó la visión de Cuauhtémoc Blanco con la técnica perfecta de Borgetti, el delantero cabeceó el balón con una parábola casi imposible que superó al portero italiano sin que este pudiera hacer nada.

El 1-1 final fue mucho más que un punto. Fue la confirmación de que México podía mirar de frente a las potencias europeas. Ese partido todavía se menciona cuando se habla de los mejores momentos del fútbol mexicano en Mundiales.

Si existe un gol que resume todo lo que puede ser el fútbol en un instante, es la tijera de Manuel Negrete el 15 de junio de 1986, en el Estadio Azteca, Ciudad de México.

México recibía a Bulgaria en los octavos de final. Negrete recibió el balón de espaldas al arco, se elevó y ejecutó una volea de tijera que entró con precisión quirúrgica. La FIFA lo eligió años después como uno de los mejores goles en la historia de los Mundiales. Con ese tanto como símbolo, el Tri avanzó a cuartos de final por segunda vez en su historia, jugando en casa, con Hugo Sánchez como referente y una generación que todavía se recuerda con mucho cariño.

Tres partidos. Tres épocas. Una misma constante: cuando México juega con convicción y organización, nadie puede darlo por vencido antes de tiempo. El Tri vuelve a jugar en casa, y la historia invita al optimismo.

Pese a que todavía la lista de Aguirre está abierta, cada vez falta menos para conocer el equipo que llevará adelante nuestra gran ilusión. Capaz, esta vez todos los fantasmas que nos persiguen quedan atrás y podemos seguir creciendo.