A cinco pasos del cielo, Alcaraz aprueba el reto del sol en Melbourne
El español supera a Hanfmann en la segunda ronda del torneo
Carlos Alcaraz avanzó este miércoles a la tercera ronda del Abierto de Australia abrazado a la esencia del torneo, dominando las condiciones de Melbourne a cielo abierto. El español, que superó al alemán Yannick Hanfmann 7-6(4), 6-3, 6-2 en dos horas y 42 minutos sobre la Rod Laver Arena, aprovechó el potente sol aussie para afinar las sensaciones en sus golpes, cuyos efectos se multiplicaron en las horas centrales del día. Si el dominio del verano es un requisito en el torneo, el murciano pasó el examen totalmente aclimatado.
El No. 1 del PIF ATP Rankings encandiló al público de Melbourne con su proceso de adaptación, algo fundamental en un torneo sujeto a las leyes del clima. Tras debutar bajo los focos de la noche australiana, Alcaraz exprimió los límites de su tenis a plena luz, apretando los dientes ante un rival con el alma encendida. El alemán Hanfmann, que confirmó su compromiso de boda días antes del torneo, exigió un partido sin complejos, apretando al español hasta un primer desempate. Una prueba de resistencia sorteada por Alcaraz, capaz de marcar diferencias amplias en las dos últimas mangas”.
“No sentí que tuviera un nivel tan bueno. Pero, después, hablando con mi equipo, me di cuenta de que había jugado mejor de lo que pensaba. Eso es bueno”, resumió Alcaraz en la rueda de prensa posterior al partido. “Obviamente, todavía estoy adaptándome a las condiciones, acostumbrándome para jugar mejor”.
El ímpetu del murciano, que ha marcado el torneo como objetivo prioritario de 2026, fue evidente a lo largo de todo el partido, un choque fundamental para pulir los reflejos en la primera semana de competición. Tras dominar un pulso de ritmo ante Adam Walton, el español manejó la potencia que encontró este miércoles al otro lado de la red.
“Hoy me enfrenté a un buen jugador. Estoy contento por seguir mejorando cada día después de cada partido. Ojalá sea todavía mejor en la siguiente ronda”.
En un torneo de objetivos inmensos, Alcaraz se enfoca en cada peldaño de la escalera. Tras superar los dos primeros obstáculos sin rasguños, el murciano buscará una plaza en los octavos de final ante el francés Corentin Moutet, en un duelo sin precedente en el historial Lexus ATP Head2Head. Ese choque sin referencias, un buen motivo para mantener activos los cinco sentidos, será el encargo que reciba el No. 1 mundial para aterrizar con paso firme en el ecuador del torneo.
Alcaraz compite en Melbourne con la historia del tenis pegada a la piel. La posibilidad de convertirse en el sexto hombre de la Era Abierta que completa el Grand Slam, levantando la copa en los cuatro majors del deporte, es una realidad que el murciano asume desde la absoluta naturalidad. Hacerlo a sus 22 años, una precocidad nunca antes vista, el enésimo ejemplo del ritmo al que avanza una trayectoria escrita en mayúsculas desde el prólogo.
Esta edición del Abierto de Australia representa, también, un pulso de grandeza ante Jannik Sinner, máximo rival generacional y campeón durante los dos últimos años en Melbourne. Español e italiano, que monopolizaron las últimas ocho copas de Grand Slam, podrían escribir una página inédita la historia de un deporte centenario: monopolizar cuatro finales consecutivas en los grandes. La realidad actual se resume en una sensación: nadie pone en duda que pudieran conseguirlo.
(Con información de ATP)