Antes de Hollywood, Chuck Norris forjó su legado como deportista de élite
Antes de su fama en Walker, Texas Ranger, Chuck Norris fue uno de los peleadores más dominantes del karate mundial y referente en los deportes de combate
El mundo del deporte y el espectáculo está de luto tras el fallecimiento de Chuck Norris a los 86 años, una figura que dejó huella no solo en la pantalla, sino también como uno de los máximos exponentes de las artes marciales en su época.
Antes de convertirse en estrella de cine y televisión, Norris forjó una carrera brillante como deportista. Fue campeón mundial profesional de karate en peso mediano en múltiples ocasiones, manteniéndose invicto durante años y consolidándose como uno de los peleadores más dominantes de su generación.
Su formación comenzó durante su servicio en la Fuerza Aérea de Estados Unidos, etapa en la que fue destinado a Corea del Sur. Ahí se adentró en disciplinas como el taekwondo, tang soo do, judo y hapkido, bases que más tarde darían forma a su propio sistema de combate.
Con ese conocimiento, Norris desarrolló el Chun Kuk Do y fundó la United Fighting Arts Federation, desde donde impulsó la enseñanza de las artes marciales a nivel global. Su legado también fue reconocido por la revista Black Belt magazine, que lo distinguió con el cinturón negro de décimo dan, el máximo grado posible.
Dentro del circuito competitivo, protagonizó combates memorables, entre ellos frente a Joe Lewis, consolidando su reputación como un peleador técnico, veloz y agresivo.
Su amistad con Bruce Lee marcó un punto de inflexión en su carrera, llevándolo al cine con la película El furor del dragón. A partir de ahí, Norris se convirtió en un ícono del cine de acción y la televisión, con producciones como Walker, Texas Ranger.
Más allá de su faceta como actor, su legado deportivo permanece como uno de los más importantes en la historia de las artes marciales, siendo inspiración para generaciones de peleadores en todo el mundo.