Bajo el microscopio
09 noviembre 2015
"Me quito el sombrero"
Eduardo Brizio
Increíble que la UEFA no supiera elegir al árbitro del Real Madrid vs. Barcelona, lo que propició una serie de acciones mal juzgadas que comparto con ustedes.
Los ojos de la humanidad se han posado en dos acontecimientos históricos: la boda real del príncipe William y la plebeya (no por naca; sino por bella) Kate; así como en la beatificación de Juan Pablo II, a quien lo quiere todo el mundo; sin embargo, para los amantes al balompié estos hechos palidecen ante la polémica victoria obtenida por el cuadro catalán a costillas de los merengues en el mismísimo Santiago Bernabéu, en las semifinales de la Champions, en lo que fue la tercera de cuatro batallas que sostienen los dos cuadros más populares de España en tan sólo 18 días.
Me tomaré la libertad de hacer un análisis técnico, objetivo y estadístico de la actuación del silbante Wolfgang Stark.
Por principio, escapa a mi entendimiento que teniendo a su disposición a todos los árbitros de Europa, cómo fue que la UEFA el organismo rector del balompié por aquellos lares designó a este juez alemán al que de antemano se sospechaba que el partido le quedaría grande.
Era apenas la tercera falta que cometía Pepe cuando fue mandado a las regaderas, en una entrada aparatosa, en la que Dani Alves exagera. El problema para el brasileño naturalizado portugués es que un jugador que se toma el atrevimiento de entrar de esa manera, queda a merced del árbitro. Para mi gusto existen por lo menos dos atenuantes para que no fuera considerada como tarjeta roja dicha acción: 1. Pepe toca primero el balón (prueba inequívoca de que va a la pelota y no a golpear a su adversario).
2. Jamás hace contacto con la pierna de su contrincante.
El silbante prohíja la confusión tardándose mucho tiempo en sacar la roja; es más, todo indicaba que ni la amarilla iba a mostrar. Incluso da la impresión de que es amedrentado por "todos" los jugadores blaugrana que lo acosan. También parece que "alguien", quizá alguno de los asistentes adicionales, le dice que es roja y es entonces cuando se envalentona y expulsa al madridista.
Fue un partido de 46 faltas (21 del Madrid y 25 del Barça). Lassana Diarra cometió siete y ni siquiera fue amonestado. Para los que dicen que "mataron a patadas" a Lionel Messi, quiero comentarles que sólo le dieron dos faules y él hizo seis infracciones. Si quieren saber cuál fue el caso de CR7, le marcaron cinco a favor y ninguna en contra.
Eso sí, hay que dejar claro que Marcelo debió haber sido expulsado por propinarle un pisotón a Pedro, por lo que me parece que José Mourinho se equivoca. Es una cobardía culpar al silbante de las derrotas. Los yerros arbitrales forman parte del juego, aunque tampoco deben ser ignorados. Se deben señalar, aceptando que influyeron como un factor más, no el único, en el desarrollo y a veces en el resultado del partido.
Tras el "merequetengue" vinieron las grandes jugadas de Messi y si hubiera jugado así cuando estaban once contra once me quito el sombrero.
ebrizio@hotmail.com