Radamés Hernández, un formador de guerreros en el boxeo

Carlos Robles
14 mayo 2021

Es uno de los entrenadores del arte del pugilismo más reconocido en Mazatlán y Sinaloa

Ser entrenador deportivo es una de las profesiones más complicadas y que requiere una enorme capacitación y años de preparación para poder ejercerla de manera adecuada.

Es por esto que el ser entrenador deportivo es semejante a la de un profesor, puesto que el éxito de los discípulos depende en su mayoría de la persona que se encuentra a cargo de estos, así como también, si hay algún problema, son los primeros en ser juzgados.

Esto es algo que lo sabe muy bien el entrenador de boxeo mazatleco Radamés Hernández Cázares, quien a sus 46 años de edad, ha forjado un notable camino como instructor deportivo en esta disciplina, llegando a estar al frente del Gimnasio de box de la UAS, uno de los más importantes para la preparación de jóvenes pugilistas en el puerto.

Hijo de Marcos Hernández Paredes y Lidia Cázares Espinoza, Radamés creció en una familia unida, para poco a poco ir creciendo y despertando en él el interés por la práctica del box.

Esto, debido a su padre, Marcos Hernández también es entrenador de este deporte y comenzó a llevar a Radamés desde muy joven a sus sesiones de entrenamiento, así como a funciones de box, lo cual terminó por llamar su atención y llegar a practicarlo.

“Desde que yo era pequeño, todo el tiempo acompañé a mi papá a su trabajo, a las peleas, e incluso, muchas veces lo llegué a acompañar a algunos torneos con sus estudiantes, por lo que siempre estuve involucrado”, dijo Hernández.

“En ese entonces, yo boxeaba como una práctica deportiva, pero cuando estaba por terminar la preparatoria, fue donde empecé a ayudarle a mi papá prácticamente de tiempo completo”.

Con apenas 18 años de edad, Hernández Cázares inició a entrenar a jóvenes después de que su padre, le dejó a cargo la responsabilidad de preparar a un grupo de iniciación, siendo en ese momento, cuando comenzó a desarrollar ese gusto que hasta el día de hoy desempeña con emoción.

“El hecho de ver como le vas enseñando a los niños, el ver su avance cada día en elementos técnicos, así como también que en el transcurso de semanas un joven que llegó sin saber nada, ahora ejecuta ciertos elementos como un verdadero boxeador, fue lo que me llamó la atención”.

“Ya para el año de 1992, me metí de lleno como auxiliar de mi padre en ese entonces, pero al llegar el año 2000, comencé mi carrera como entrenador titular”.

Sin embargo, las cosas no fueron del todo sencillas para Radamés, pues el seguir los pasos de su padre fue un gran compromiso para él, por lo que trabajó arduamente para buscar estar a su nivel.

“De inicio, fue un compromiso grande, por el peso que sentía detrás de mí, porque mi papá fue un entrenador bastante destacado a nivel nacional y estatal, con excelentes logros y un gran número de campeones y seleccionados nacionales como Manuel Verde, quien fue olímpico en Barcelona 92”.

“Si existía esa presión, pero lo que me ayudó fue que me formé con él, entonces las bases que tengo como entrenador, nacen de la escuela que me brindó mi papá”.

El haberse formado bajo la tutela de su padre, fue el factor que le permitió a Radamés sentirse seguro de lo que hacía, pues siempre ha contado con él en el desarrollo de esta profesión, al punto de ser en la actualidad uno entrenador reconocido a nivel nacional.

“En el transcurso de los años, uno va estudiando, se va capacitando y adquiriendo experiencia, para poder darle un toque casi de manera individual a la escuela que uno maneja en su academia”.

Con 21 años como instructor, el camino no ha sido sencillo, pues para Hernández, el conseguir jóvenes en su mejor desempeño, requiere de mucha dedicación y compromiso.

“Te mentiría si te digo que no es cansado, porque empleamos muchas horas del día esto, ya que se tiene que hacer un entrenamiento realmente exigente, porque tienes que separar partes del entrenamiento, sobre todo con jóvenes que compiten a nivel nacional”.

“La preparación física del trabajo la hacemos en la mañana y en la tarde es el entrenamiento y cuestiones técnicas. Pero esto te brinda que tengas atletas mejor preparados y se emplean bastante horas del día a ello”.

Aún así, este es un trabajo que Radamés realiza con gran satisfacción, lo que le permite disfrutarlo en cada momento y tomar ese esfuerzo y cansancio, como una experiencia para su desarrollo personal.

Por otro lado, Herández siente un gran compromiso al ser entrenador de un joven, tanto con este, como con los padres de familia, pues son ellos quienes tienen la confianza en él para su crecimiento deportivo.

“Siempre hay una preocupación, y esta recae tanto en el padre de familia como en el atleta, que depositan en ti la confianza, por lo que es un compromiso importante para mi, ya que ellos entregan mucho esfuerzo y tiempo en busca de un resultado o alcanzar un sueño”.

“Esto si te genera un compromiso, una preocupación en la cual tu tienes que rendir cuentas de alguna manera con ellos, por la confianza y sacrificios que ellos toman por cumplir. Tengo que reconocer que los padres son un punto importante de esa formación”.

Tras el reconocimiento obtenido a lo largo de su carrera gracias a grandes logros con jóvenes boxeadores a nivel nacional e internacional, Radamés Hernández se vio en la necesidad de ampliar su espacio de trabajo, al fundar su propio gimnasio: Hernández Boxing Club.

“Lo del gimnasio particular, nace por una necesidad, ya que había gente que me identificaba como un buen gimnasio y que quiere entrenar, siendo muchas de estas personas adultas o padres que quieren que sus hijos hagan un deporte de manera recreativa”.

“Entonces, el gimnasio de la universidad el objetivo está bien establecido como escuela competitiva”.

De esta forma, Hernández abrió la puerta a poder instruir no sólo con fines competitivos, sino también para las personas que buscan realizar alguna actividad deportiva.

“Abrimos este espacio para recibir a personas adultas, tenemos a gente con casi 60 años de edad, e incluso niños de 8 o 9 años, que lo que buscan es practicar algún deporte, y es eso lo que nosotros ofrecemos”.

2020: La pandemia da un golpe duro

Para Radamés Hernández, una de las situaciones más duras que le ha tocado enfrentar a lo largo de su carrera profesional, se dio recientemente durante la pandemia causada por el Covid-19 a nivel mundial el pasado 2020.

Esto debido a que el paro de actividades deportivas, hizo que se perdiera mucho trabajo realizado con los jóvenes e incluso, un gran número de sus estudiantes desistieron de continuar con su preparación.

“Fue muy complicado, pues te puedo decir que perdí el 70 por ciento de mi equipo cuando tuvimos que acatar las normas de seguridad que dio el gobierno federal, por el cuidado que debíamos tener y fui muy respetuoso con ello”.

“Nos quedamos en casa, algunos hicieron tarea, principalmente los atletas que tenían compromisos importantes, pero el resto del trabajo de los niños se perdió. Sería muy egoísta de mi parte exigir que los jóvenes fueran solo por mantener la matrícula en estos tiempos”.

Al final, a pesar de las altas y bajas que ha vivido durante sus 21 años de carrera como entrenador, Radamés se siente plenamente satisfecho de saber que está haciendo las cosas bien, consiguiendo logros tanto en el aspecto profesional como en el personal.

“La verdad es muy satisfactorio, porque en estos 21 años, muchos de mis alumnos hoy son padres de familia, profesionistas y te agradecen el tiempo que se estuvo dentro de su vida deportiva”.

“Muchos de ellos son grandes amigos míos y personas de bien, lo que me hace sentir muy orgulloso el saber que estamos formando buenos ciudadanos y buenos amigos en esto que hacemos”.