Zverev mantiene vivo el sueño alemán en Roland Garros
Alexander Zverev se ha convertido en la gran esperanza de Alemania; el número 2 del mundo venció 7-6(3), 6-4, 6-1 a Jesper de Jong para avanzar a sus sextos cuartos de final consecutivos en París
Cualquier golpe de Alexander Zverev ha cobrado una importancia especial en París.
En un Roland Garros donde la lógica ha saltado por los aires, con un nuevo campeón de Grand Slam garantizado desde la tercera ronda, algo inaudito en la historia reciente del deporte, la figura del No. 2 del PIF ATP Rankings cumple un papel central sobre la tierra batida. Considerado uno de los mejores jugadores de siempre sin un major en el palmarés, el jugador de Hamburgo derrotó 7-6(3), 6-4, 6-1 este domingo a Jesper de Jong para ingresar en cuartos de final - carga con otra responsabilidad añadida sobre los hombros: la ilusión de todo un país por volver a celebrar a lo grande.
El dato es simple. Alemania lleva 30 años sin vitorear a un campeón masculino de Grand Slam en modalidad individual. Desde que Boris Becker levantase la copa del Abierto de Australia en 1996, un año antes de que naciera Zverev, la cuenta de grandes trofeos sigue parada. Además, Roland Garros el único grande que jamás lograron atrapar sus hombres, situados ya ante una ambición nacional prioritaria. Y París, donde Alexander ha rozado la gloria en diferentes ocasiones, parece haber escrito un guión a medida para completar una historia de cuento.
Los vagos recuerdos de Becker, seis veces ganador de Grand Slam en los cada vez más lejanos años 80 y 90, y Michael Stich, cuya gesta de Wimbledon requiere echar la mirada hasta 1991, ejercen ya de bálsamo solo para los más nostálgicos.
Ahora, la regularidad de Zverev en el Bosque de Bolonia invita a pensar en una posibilidad real en la lucha por el título. El germano, que medirá al #NextGenATP español Rafael Jódar este martes, ha logrado ingresar en los cuartos de final por sexta temporada consecutiva, algo que no consiguió ningún otro jugador en el vestuario. La insistencia mostrada por Alexander en París, apenas frenado en estos dos últimos años por Carlos Alcaraz y Novak Djokovic, ambos ya ausentes en el torneo, promete ser un aval firme camino del objetivo.
En un deporte donde la perseverancia marca el camino de los grandes campeones, además, Zverev busca saldar en París una cuenta pendiente desde hace años. Completar un círculo que quedó abierto de manera brusca ante la mirada de todos. En la temporada 2022, en uno de los mejores momentos de su carrera, luchando incluso por una posibilidad de ascender al No. 1 mundial, el alemán sufrió una lesión que congeló a la capital francesa. En mitad de una semifinal inmensa ante Rafael Nadal, con más de tres horas consumidas antes de cerrar el segundo set, Alexander se desgarró los ligamentos de su tobillo derecho. Un percance que convirtió a la Court Philippe-Chatrier en un ejemplo de su entrega.
Cuatro años más tarde, esa misma pista puede colocarle ante el pasaje más importante de su trayectoria profesional. Con tres finales de Grand Slam a la espalda, quedando a un paso de la copa en Melbourne, París y Nueva York, el germano concentra sus esfuerzos con una experiencia a la altura de cualquier candidato. De cuantos sobreviven en París, apenas el noruego Casper Ruud - tres intentos fallidos - y el italiano Matteo Berrettini - subcampeón en Wimbledon - conocen el sabor de haber competido por un grande con sus propias manos.
“Algo me ha impedido ganar a este nivel”, declaró Zverev durante la primera semana de Roland Garros, reconociendo la tarea pendiente en Grand Slam. “Al final de la temporada pasada me senté con mi equipo y reflexionamos: debemos intentar más cosas, ser más agresivos, pegar más fuerte a la pelota, subir más a menudo a la red y jugar con más variedad. Por ahora está funcionando. Veremos lo que ocurre en los próximos días”.
Un país entero contienen la respiración ante uno de sus talentos más tenaces. A los 29 años, una edad en la que tantos otros ya triunfaron, Zverev recuerda algo sencillo: nunca es tarde para cumplir un sueño.
(Con información de ATP)