A sus casi 102 años, ‘Mamá Yaya’ sigue celebrando la vida y a su familia
Huérfana desde los 13, madre de sus hermanos y después de sus propios hijos, ‘Mamá Yaya’ ha forjado una historia de fortaleza y alegría, criando sola a su familia y celebrando cada día con música, humor y fiestas
ESCUINAPA._ La adversidad la convirtió en madre de sus hermanos a los 13 años, y unos años después a dirigir su propia familia mostrando resiliencia y fortaleza para criar sola también a sus hijos.
Es más de un siglo que María del Rosario Llamas Barrón tiene de vida, en octubre cumplirá 102 años, pero a “Chayito” o “Mamá Yaya”, como es llamada, ni el tiempo ni la vida la han hecho doblarse.
“A veces quisiera que más gente me alcanzara (en edad), pero se van antes”, dice.
Una vida de resiliencia
Doña Chayito quedó huérfana de madre a los 13 años y su papá, un ferrocarrilero, no estaba muy presente en sus vidas. Como hermana mayor tuvo que hacerse cargo de sus hermanos Manuel y Ofelia, tres más se quedaron a cargo de diversos familiares.
Años después se casó, tuvo tres hijos: Raúl, José Luis y José Antonio, pero se quedó sola con ellos cuando eran pequeños y entonces hubo que sacarlos adelante, con uno o dos trabajos al día.
Iba a la empacadora, trabajaba en un restaurante y así logró ver cómo se hacían profesionales sus hijos, uno maquinista y reparador de barcos, así como dos docentes.
Con su trabajo compró un terreno para vivir con sus hijos y hermanos. Después, siendo ellos profesionales, la casa dejó de ser de palma, hoy es una construcción donde todos son bienvenidos.
“Trabajé en la empacadora todo el tiempo, en restaurantes, en casas... Ya cumplí 101, voy por los 102, ya estoy lista para la fiesta”, expresa.
El secreto de su longevidad
Porque si algo le gusta es la fiesta, divertirse, es el secreto de su longevidad, darle buena cara a la vida, por eso le llaman también la reina del barrio, la guerrera, expresan sus hijos.
La abuelita “Yaya” celebra cada día de vida, disfruta, no piensa en morirse y si algo le falla de su cuerpo es el oído, sus piernas por dos caídas con fractura que ha tenido, pero su lucidez mental está intacta, su sentido del humor la lleva a ponerle apodos a sus hijos, que para ella siempre serán pequeños.
“Esto se hizo entre los cuatro (muestra su casa). El mayor es maquinista, luego dos maestros.... Ni ganas de volverme a casar, el hombre tuvo como 20 mujeres, qué amor me quedaba de buscar marido”, expresa con una carcajada.
Entre sus pasiones está cantar, celebrar, le gusta tener fiestas amenizadas por un órgano que toca Martín, de la Isla del Bosque, pues se sabe todas las canciones como 100 Años, Hermoso Cariño... y mientras dice qué canciones son, también las canta.
El alma de la familia
Mamá Chayito, Yaya, es el amor que concentra a la familia el 10 de mayo, la que recuerda con cariño cuando recibió a su primer hijo, que entonces estaba bonito, dice; el que una vez se lo llevó un grupo de mujeres que iba a revisar su estado de salud al IMSS, se lo regresaron por la tarde, ya bien cambiado, con ropa nueva.
“Les gustó el niño y se lo llevaron a pasear”, explica.
El amor a su descendencia lo expresa con orgullo, verlos como profesionistas, ver a sus nietos estudiando. Su misión de vida todos los días se cumple, señala.
Su descendencia son tres hijos, 16 nietos y 24 bisnietos.