Delia Crespo, la modista que vistió de ilusión a Escuinapa

Carolina Tiznado
08 marzo 2026

Por más de seis décadas, las manos de doña Delia Crespo Rincones, conocida como ‘la güerita’, dieron forma a miles de vestidos que acompañaron bodas, 15 años y celebraciones familiares en Escuinapa

ESCUINAPA._ Por las manos de doña Delia Crespo Rincones pasaron miles de metros de tela que forjaron la ilusión de momentos especiales, bodas, 15 años, fiestas familiares. Todos querían un vestido hecho por ‘la güerita’.

Era la modista que vistió a miles de novias. Hasta sus 80 años fue una vida dedicada a la costura, que aprendió primero porque su mamá la mandó junto a sus hermanas a estar un rato fuera de casa para que no pelearan, recuerda doña Delia.

“Tenía como 12 años cuando empecé a coser, las señoritas Aragón me enseñaron, estaba en la escuela, eran vacaciones, a mi madre le estábamos dando mucha ‘guerra’ , nos dijo a dónde podíamos ir para que descansara y aprendí a coser”, expresa quien hoy tiene 91 años.

Su escuela de alta costura fue con las hermanas Trinidad, Dolores y Catalina, desde entonces empezó a crear sus vestidos, de fiesta en fiesta. Sus clientes venían de Guadalajara, Culiacán, Ciudad de México.

Vistió a reinas, a novias, siempre venían sin diseño, le decían que como ella quisiera podía hacerles el vestido. Por su parte, procuraba realizar vestidos que realzaran la belleza de las mujeres.

“Cuando iban les decía qué color, qué tela les quedaba. Por su color (de piel) decidía, las que se iban a casar iban, los bordaba, las que no tenían pechos, buscaba que el corte les quedara que se vieran”, señala mientras sonríe.

Todos los vestidos de novia, incluido el de ella, se encargó de diseñarlos, de tener una idea para ponerla en práctica, igual fueron las de sus hijas, precisa.

El costo a veces los clientes consideraban que era poco, por lo que muchas veces le dieron más de lo que cobraba.

Su vida fue la costura, era algo que amaba, precisa. En las noches cortaba trazos de hasta cinco diseños, en el día los elaboraba, nunca fue algo de gran dificultad para ella, lo disfrutaba, esos cinco trazos los pasaba a vestidos en un día, indica.

Hace 12 años dejó de realizar vestidos, le robaron su máquina de coser. No fueron los años lo que la retiraron de su pasión, fue un mal momento, de no haber sido así, ella siguiera elaborando vestidos, vistiendo de ilusión y amor a las mujeres, resaltando su belleza, haciéndolas fuertes, bonitas, explica.

Y su historia como modista de alta costura traspasó el municipio, pero ‘la güerita’ fue también parte de la primera selección de basquetbol del municipio, un grupo de mujeres aguerridas, reconocidas a nivel nacional, recuerda.

Esos también fueron momentos de gloria, en la vida de una mujer que encontró en la alta costura un espacio para brillar.