Engy y su lucha de 17 años contra el cáncer
Las ganas de vivir y el amor de su familia ha mantenido de pie a María de los Ángeles Domínguez Lizárraga
EL ROSARIO._ María de los Ángeles Domínguez Lizárraga, mejor conocida como “Engy”, reconoce que a pesar del miedo y dolor tanto físico como emocional en su camino de 17 años de luchar contra un tipo de cáncer, linfoma de no Hodgkin, sus ganas de vivir y la contención de sus seres amados fueron claves para tener mantener siempre la mejor actitud, hasta llegar a la meta donde los especialistas le anunciaron que estaba libre de este padecimiento.
“Escuchas la noticia y pues lloras, te revuelcas y pataleas tu sola y estás en el tratamiento y también, pero mis hijos, mi familia nunca se rindieron, hasta la fecha, nunca”, aseguró.
Con la alegría que la caracteriza, expuso que tenía 45 años cuando recibió el diagnóstico, en un momento contrastante pues estaba en proceso de separación de su pareja, a la vez que una de sus hijas se casaría, además cuidaba a su hija menor apenas tenía 4 años.
Cómo parte de los preparativos de la boda, recordó que se puso a dieta por lo que bajó de peso pero se percató de algo raro en su vientre y acudió en primer lugar a hacerse un ultrasonido, por lo que la especialista le pidió acudiera al ginecólogo.
“Me hizo ultrasonido, y me dice, ‘no sé qué tienes, pero quiero que mañana’, obviamente si supo, no me quiso decir, ‘te vas al ginecólogo’. Pues otro día yo me fui al ginecólogo, y ya me hicieron estudios, particular, y me dijo, ‘necesitas una cirugía’, explicó.
Refirió que el oncólogo, amigo suyo, le pidió hacerse más estudios pero que la tendría que operar al encontrar el cáncer en la ingle, pero sería después de la boda en diciembre, la intervención fue en enero del año siguiente.
“Pues en enero él fue el que me dio la noticia, porque mis hijos, ni mis hermanos, se animaban a decirme, él fue el que me dio que tenía cáncer, nunca me dijo en qué etapa ni nada, no sé si era cuatro o cinco y a mi familia les dijo que si el primer tratamiento no era efectivo, me dieron tres meses de vida, nada más, tres meses, que yo no supe gracias a Dios”, afirmó.
Tras este proceso, reconoció que el desconocer las dimensiones de su problema fue de gran ayuda para no predisponerte y mantenerse en pie de lucha.
“Te asustas la verdad, pero te digo yo como no supe la gravedad, eso me ayudo mucho, porque si yo he sabido que me dan tres meses de vida, a lo mejor me muero de un infarto o del miedo, o sea si te da miedo encarar eso, o sea tu escuchas la palabra cáncer y dices no sabes si la vas a librar, porque no sabes, tampoco lo que yo no supe que en la primera quimioterapia o en cualquiera, ahí te puede fallar tu corazón o te puede fallar otra cosa y ahí se acabó también, eso yo no lo supe, para mi por la ignorancia me ayudó, me ayudó”.
Pero por este motivo, aseguró que fue trasladada de urgencia al ISSSTE en Culiacán, donde incluso requirió transfusión de sangre al presentar plaquetas bajas además de un problema en el corazón no permitió iniciar con las quimioterapias.
En este proceso, refirió que contó con mucho apoyo, pero uno llegó de un lugar menos esperado, un primo hermano que pasaba por algo similar quien la alentó en momentos difíciles entre los que citó el examen de rastreo de médula para descartar leucemia o cáncer en los huesos.
Así también, mencionó que por intercesión de su ex cuñada recibió la visita del reconocido “padre jeringas”, quien le confesó y administró la unción de los enfermos tras lo cual, providente, pudo recibir el tratamiento.
Algo que la impactó durante la quimio, reconoció fue ver a niños y jóvenes, pero la marcaron particularmente dos casos, una niña de alrededor de 10 años y una joven embarazada de aproximadamente 30 años.
“Dejó su mochila, pero cantando, era una niña de 10-12 años a la quimio ir así, ¿Tú crees que yo iba a renegar?, no. Una vez despierto, bueno, me despertaban después de 5 horas, “oiga, ya terminó su tratamiento”, volteo una muchachita embarazada de 30 años, ¡embarazada!, recibiendo su primer quimioterapia”, refirió.
Tras este proceso, continuó los chequeos de rutina que parecía que todo iba bien hasta que después de 15 años, en el año 2023, notó algo raro en su cuello que encendió más alertas por lo que recurrió a su especialista quien con los resultados le dio la noticia que había vuelto el cáncer aunque esta segunda vez, fue etapa dos, no fue tan agresivo.
“Según el hematólogo no me da de alta, porque me dijo, “vas a volver”, le dije yo no voy a volver. Y pues si volví a los 15 años... Y cuando vi al hematólogo el mismo, después de 17 años, dije, “pues si volví”.
Engy, quien dijo, que nuca llega un problema sólo, refirió que su hija descubrió un pequeño bulto, razón por la cual ante puso su rol de madre decidiendo no reanudar su atención hasta que no descartaron que fuera benigno.
Si bien el cáncer en esta ocasión fue menos agresivo, señaló, las dificultades no se hicieron esperar pues mientras se preparaba para un estudio en la Ciudad de México se produjo la muerte de su padre a los 94 años, con quién coincidía en sus ganas de vivir y quién había sido un pilar importante.
“Mi padre no se quería ir, se aferraba mucho a la vida, pero yo creo que, no sé si él se dio cuenta que se tenía que ir a dejarme a mí, porque llegué a su recámara, ahí pasa el proceso de la quimio y de toda su cama. Yo ocupé su lugar, porque si no mis hijos no hubieran podido conmigo y con él, ni mis hermanos entonces yo creo que por eso él se fue”, expresó entre lágrimas.
A pesar de ser consciente de los sacrificios que están dispuestos a hacer los padres, queda una herida en su corazón que se convierte en pregunta si cedió su lugar o ella lo arrebató; dilema que no ha compartido incluso con su familia.
La también profesora, refirió que tras el duelo retomó el proceso con un tratamiento de mantenimiento por dos años, hasta que en febrero de este año le indicaron nuevos estudios con la noticia de que ya no había cáncer.
Si bien, dijo que quedan dos años para el alta, han sido de un camino para descubrir su fortaleza, valorar cada instante cada día, consciente de que no hay mañana sólo el hoy.
“Yo digo, ¿para donde te haces?, es mi lema, no hay para donde te hagas, ni para un lado ni para el otro, atrás, menos ¿Cómo?, tiene que ser para adelante... Yo no reniego, porque a lo mejor hubiera pasado miles de años en esta vida y no me hubiera dado cuenta de lo maravillosa que es”, subrayó.
Engy concluyó que no se debe dejar nada para después, y en el proceso contar con el amor de la familia, pero sobre todo eliminar todo lo negativo que pueda afectar este proceso de lucha por la salud, por la vida.