Francisco mantiene viva la tradición de los tacos dorados en El Rosario desde hace 21 años

Hugo Gómez
04 julio 2026

Con su trabajo diario logró sacar adelante a su familia y brindar estudios profesionales a sus cuatro hijos, pese a la baja en las ventas por la inseguridad

EL ROSARIO._ Hace 21 años, Francisco López Cortés decidió emprender su propio negocio de tacos dorados, siguiendo el oficio que aprendió de su padre, Enrique López, con el objetivo de sacar adelante a su familia.

Desde entonces, instaló una carreta en la plazuela ubicada frente al Santuario de Nuestra Señora del Rosario para ofrecer este tradicional alimento. A lo largo de más de dos décadas sólo ha cambiado una vez de ubicación, luego de permanecer ocho años en el espacio donde posteriormente fue instalado el parador fotográfico del Pueblo Mágico.

Oficio que por espacio de 50 años desarrolló su padre en otra carreta colocada en el centro de la ciudad y donde permanece hasta el momento.

“Es mucha grandeza, buen trabajo, he salido adelante con mi familia”, aseguró mientras preparaba una orden de tacos.

El oficio lo empezó en la carreta de su papá, pero al necesitar iniciar sus estudios sus hijos decidió independizarse con su propia carreta.

Tal como su padre, trabaja de lunes a domingo para buscar el sustento familiar y sus jornadas inician a las 6:00 horas con la preparación de los ingredientes, ya que sostuvo que él realiza todo menos la tortilla raspada.

Francisco explicó que descansa muy a lo lejos porque existen días donde las ventas son muy bajas, tal como ocurre en la actualidad con la ola de inseguridad.

Durante un día bueno, una venta puede ser de 100 a 150 tacos, pero en días malos con dificultad llega a las 50 piezas vendidas.

“Ahorita no hay, están caídas las ventas, ahorita vendí 50 nada más... Traigo lo mismo diario, se venda o no se venda”, afirmó.

Sobre el precio, recordó que en sus inicios costaba el taco en 10 pesos, pero al encarecerse todo ha tenido que subirlo a 30 pesos.

Consideró que tiene un buen punto de venta con clientes locales y foráneos, principalmente estos últimos quienes acuden a disfrutar del Pueblo Mágico.

Destacó que su esfuerzo de salir a trabajar cada día ha rendido frutos al lograr que sus hijos estudien. Cuenta ya con uno nutriólogo, un doctor en Ciencias Químicas, un informático y la más pequeña está por ingresar a estudiar la carrera de Veterinaria.