Graciela se mantiene firme en la marisquería que heredó de sus padres pese a las malas rachas
Graciela Verde Estrada mantiene en pie un negocio que iniciaron sus padres hace más de 40 años
ROSARIO._ Muchas han sido las ocasiones en que Graciela Verde Estrada, reconoce ha pensado cerrar su negocio pero ha evitado al recordar el esfuerzo con el que sus padres hace poco más de 40 años lo iniciaron para posteriormente heredarlo.
“No, pues algo muy grande porque el estar aquí todavía sostener el negocio que era de ellos es un orgullo, la verdad y en el momento cuando hemos pasado situaciones que estamos a punto de cerrar me vuelvo a levantar y vuelves a decir vale la pena seguir luchando”, sostuvo.
Detalló que fue hace 15 años que tomó las riendas a pesar de ser la menor de siete hermanos, y de que en esa carreta ubicada en la Calle Benito Juárez, antes conocida como “Los arbolitos”, ha transcurrido toda su vida.
“Por medio de mis papás, cuando ellos estaban jóvenes iniciaron, hace más de 40 años empezaron a trabajar, ellos dejan el trabajo y empiezo a iniciar yo y mi familia”, relató sobre el paso generacional.
Destacó que su madre Teodora Estrada Lizárraga, fue quien le pasó la estafeta, misma que retomó junto a su esposo al formar su familia al lado de su hija pequeña hija.
“No (fue difícil), porque desde niña aquí trabajamos toda la vida... (Ha sido) Bueno, todo ha sido bueno, dentro de lo que cabe, con las ventas bajas, a veces altas, a veces muy, muy bajas. Pero aquí estamos”, señaló.
Entre las dificultades citó la pandemia del Covid-19 y actualmente la inseguridad que vive todo el estado, donde ha significado un rato importante mantener el negocio abierto.
Graciela, expuso que lo que distingue a su marisquería es el sabor del caldo y que es marisco preparado al momento, y que buscan tener una variedad desde campechanas, ceviche, mixtas, cócteles de camarón, camarón con pulpo.
Refirió que pese a que todo se ha encarecido trata de mantener precios accesibles, pues una mixta que en sus inicios era de 150 pesos ahora cuesta 230 pesos, y la campechana de 100 a 150 pesos.
"Tratamos de no subirla tanto porque la verdad también hay mucha competencia. Entonces ahí estamos en el nivel de que queremos no excedernos, ni abusar también de las personas, ser conscientes porque todos estamos pasando esta situación".
Subrayó que seguirá al frente del negocio familiar mientras las fuerzas o la situación así lo permita, principalmente para honrar el legado que recibió de sus padres.