Leo, el vendedor de pan calientito que recorre las calles de Rosario
Desde hace más de seis años, Leónides Romero recorre diariamente la cabecera municipal a bordo de su triciclo para ofrecer pan, un oficio que le permite apoyar a su madre y salir adelante
EL ROSARIO._ Con alrededor de 32 años dedicados al comercio ambulante, actualmente Leónides Romero Jara se dedica a ofrecer pan calientito a sus clientes.
Mientras suena la estrofa “El panadero con el pan”, que inmortalizó Germán Valdés “Tintán” en una canción, el vendedor recorre a diario las calles de la cabecera municipal de Rosario a bordo de su triciclo.
El comercio, además de permitirle un ingreso para ayudarle a su madre, Teresa Jara, también ha sido un medio para sobrellevar un problema de nacimiento que le provoca ataques epilépticos, el cual, señala, hace mucho no sufre gracias a los medicamentos.
“Es que yo estoy enfermo de los ataques epilépticos, desde niño me salió esa cosa”, expresa Leónides mientras sujeta firmemente su triciclo.
El comerciante reconoce que son pocos más de seis años dedicados a este oficio, ya que sus inicios fueron en la venta de cacahuates con apenas 18 años, siguiendo los pasos de su padre, Leonardo Romero Ramos.
“Yo comencé de 18 años vendiendo, yo vendía elotes, yo vendía todo”, asegura bajo un sol abrasador.
Su jornada inicia a las 06:00 horas, al acudir a la panadería ubicada en el Centro de la ciudad y así recorrer las calles hasta las 21:00 horas, donde ofrece una amplia variedad de panes con un costo por pieza de 10 pesos.
Leo, como es mejor conocido, precisó que trabaja de lunes a sábado, ya que se toma el día domingo para descansar en su hogar.
El vendedor lamenta que en estos momentos el calor ha ocasionado que las ventas del pan estén “flojas”, pero esto no lo deteniene, pues cumple con su horario acordado.
Sobre las altas temperaturas, comenta que llega una hora donde busca descansar bajo la sombra de un árbol para poder continuar la jornada y terminar de vender el pan.
Con naturalidad, Leo sostiene que cuando la propietaria de la panadería se va de vacaciones él retoma la venta de otros productos, como lo es el elote, que le ha valido ser reconocido en la ciudad por su peculiar grito de “¡Elotes!”, lo que muestra el espíritu perseverante que lo caracteriza.