María Cristina, vecina de Aguascalientes, prendada de la Virgen del Rosario decidió donarle un vestido
En El Rosario, la señora María Cristina Díaz de León González cumplió su promesa y entregó un vestido confeccionado por ella misma a Nuestra Señora del Rosario, describiendo el acto como un encuentro celestial que nació de su profunda devoción
EL ROSARIO._ Al acudir a entregar un vestido prometido por amigos, María Cristina Díaz de León González describe este hecho como un encuentro celestial al quedar profundamente enamorada de Nuestra Señora del Rosario, lo que la movió también a querer donar un atuendo.
Devoción la cual, dijo, no sólo la llevó a donar el vestido, sino además de diseñarlo y confeccionarlo, tras varios años de no desarrollar la actividad, aplicando su amor y fervor en cada una de los cortes y costuras.
“Significó mi corazón, de verdad se lo hice con todo mi amor, todo mi corazón; todo me coincidía, absolutamente nunca descosí nada, todo era perfecto, todo lo que yo hacía, todo daba. Me decía mi esposo, ‘¡Qué hermoso te está quedando!’, y más que se elaboró en mi casa”, dijo.
Narró que fue en el año 2021 cuando acudió a este Pueblo Mágico a entregar el vestido de la familia donante para este mismo mes de mayo, pues quien acudiría a entregarlo desde Aguascalientes no podría hacerlo por motivos de salud.
“Lo traje, me enamoré de la virgen, o sea, pues, pedí que me dieran una fecha. ¿Por qué motivo pedí la fecha?, no sé, sentí el deseo de regalarlo, y pues llegó el momento en que pasaron los años, la fecha se me dio para este año y aquí estamos”, indicó.
Motivo por el cual en nombre de su familia Covarrubias Díaz de León, y junto a la familia Valenzuela Ortega, quienes donaron el traje aquel año, acudió al santuario para entregar el nuevo vestido.
María Cristina afirma que desde que le dieron la fecha para aportar el vestido, el cual es la última ocasión que se realiza el cambio en mayo por indicación del INAH, hasta la selección de telas y diseño, ha visto la mano de virgen mostrando el camino.
Reconoció además que en el momento de pedir se le considerara como donante no tuvo una petición a la virgen, ya que su impulso fue totalmente por devoción, pero al realizar el cambio pidió la salud por su sobrina.
“Mi hermana me dijo, ‘Pídele que le dé su salud a mi hija’, se lo pedí y pues yo sé que se la va a dar; la unión en mi familia, que siempre permanezca el amor en ella, porque el amor es lo más importante en la familia, en el estado, en el país, en el mundo”, explicó.
Sobre el atuendo, dijo que el manto es en color olivo intenso, mientras que el vestido color rosa palo, con motivos dorados, y el ropón del niño beige con aplicaciones doradas.
La confección le llevó 15 días, a pesar de que ya no desarrollaba la actividad, la cual estudió de joven y dejó por muchos años de trabajar la costura hasta que confeccionó el vestido.
Tras 11 horas de camino, acudió al templo mariano para recoger la palabra empeñada y formar parte de la devoción de los rosarenses con el vestido creación de sus manos.
Reconoció que en cada vestido que se dona a Nuestra Señora del Rosario está puesto el corazón del donante.