María Juliana Nava Cázares, un siglo de vida en El Rosario
Le tocó vivir el último esplendor de la actividad minera del Municipio y ha visto cómo su familia continúa expandiéndose
ROSARIO._ Apenas el pasado 16 de marzo cumplió 100 años de vida, pero María Juliana Nava Cázares señala que aunque son muchos, reconoce han sido una bendición de Dios al llegar a ellos sin enfermedades ni “achaques”, y ser matriarca de una gran familia de seis hijas, 17 nietos, 55 bisnietos y hasta el momento seis tataranietos.
“Se me hacen muchos (años), se me hace mucho andar todavía caminando, gracias a Dios”, señala bromeando.
Refiere que nació y creció en la comunidad de Los Copales, en el año de 1926 del matrimonio formado por los señores Jesús Nava y Lina Cazares, en una época antes de que siquiera hubiera carretera o agua potable en los hogares.
En su pueblo Los Copales, señaló que apoyaba al gasto familiar moliendo maíz a mano y echar tortilla, planchaba, lavaba ajeno porque el río estaba cerquita de su casa, además de que aún no existía el agua potable.
De su juventud, refirió que tras casarse se mudó a la cabecera municipal en el momento en el que se vivían los últimos destellos de la gloria minera de la cabecera, o el traslado piedra por piedra del ahora santuario mariano.
Gran parte de su salud, reconoció, es que toda la vida ha trabajado, pues al llegar a la cabecera trabajó en viviendas, elaborando pañuelitos bordados y deshilados para que en ese momento se usaron para pedir a las prometidas, y ella grababa los nombres, los tocados de flores naturales, o comelitones con tortilla hechas a mano para bodas o eventos grandes.
La matriarca reconoció que no todo ha sido fácil al tener que despedir a sus seres amados en primer lugar a sus padres, a un esposo, a todos sus hermanos y más recientemente a su hija mayor María Beatriz Torres Nava.
Su consuelo ante esa adversidad, refirió, han sido sus cinco hijas Ofelia, Olivia, María del Socorro, María del Pilar, Rosa María, y sus descendientes, ya que argumentó fue bendecida con buenas hijas que ven por su bienestar.
Hecho el cual, dijo, celebró el pasado 16 de marzo su cumpleaños número 100 en familia, con una misa en el Santuario de Nuestra Señora del Rosario y posteriormente en un salón de eventos de la ciudad.
María Juliana aseguró que celebró la dicha de llegar a esta edad como le gusta, con alegría pero sobre todo bailando al ritmo de la banda en vivo, pues argumenta que en bocinas no es igual.
Entre risas descartó que durante la misa de acción de gracias le pidiera a Dios otros 100 años de vida, pues fue enfática.
“Cuando Dios se acuerde de mi estará bien”, ya que reiteró ha sido bueno al darle una larga vida.