Ramiro fue un papá presente para sus hijos, incluido Grecia, asesinados el lunes en Escuinapa

Carolina Tiznado
10 junio 2026

A su cargo estaban seis menores, algunos de él, otros de su pareja y un niño en común

ESCUINAPA._ La historia de Ramiro “Mito” Quintero y Jessica Siboney Ulloa inició para juntar los retazos de vida que cada uno había acumulado antes de conocerse.

Antes de la tragedia, seis menores dependían de Ramiro, unos hijos de él, otros hijos de ella, así como sus sobrinos; un niño era el que tenían en común.

Pero todos vivían juntos y recibían la misma crianza, tres de ellos con condición especial a nivel intelectual, indican familiares.

“No sé los demás pero yo me quiero quedar con mi media mamá (Siboney), con ellos vivíamos”, expresa Melody, hija de Ramiro, quien tiene 11 años.

Con su papá y con Siboney también vivía la hija mayor que tenía su mamá y que se quiso ir con Ramiro cuando se dio la separación, era un papá presente y él proveedor de la familia, que hoy quedan cinco menores de los cuales dos son con necesidades especiales sin papá.

“Era un papá que siempre estaba, con ellos vivían los hijos que cada uno tenía, la sobrina de ella y el hijo de los dos, la niña nos dice ‘¿Ahora quien nos traerá la comida?’, él era quien mantenía la casa”, señaló una prima.

En casa antes de la tragedia se preparaba la comunión de Grecia que sería este sábado, algo indispensable para la fiesta de 15 años que se haría en noviembre.

Hoy están dos féretros en una casa humilde, que sostiene la fotografía de un deportista sonriente y una paratleta sonriendo, en un féretro adornado para una quinceañera, flores de colores y ella portando un vestido rojo.